Vueltas las aguas a su caudal, después de los fogosos días que precedieron y procedieron a las elecciones, cabe preguntarse que es lo que España ha ganado o perdido con el inminente cambio de gobierno. Se nos ha satisfecho infundándonos la creencia de que es la voluntad del pueblo la que se manifiesta en las urnas, cosa que si es verdad, también encierra su dosis de mentira. Varias razones se podrían ventilar como apoyo a esta afirmación mía, aunque por los límites que implica un foro de esta naturaleza ... (ver texto completo)