Siempre tuve la curiosidad de saber lo cierto que habia en la videncia, solo era simple curiosidad, al mismo tiempo era algo que me producia mucho respeto.
Hace unos quince años me decidí ir a una vidente, simple curiosidad.
Como si de un juez se tratase, empezo a interrogarme.Muy hábil en el manejo de unas cartas que yo desconocia, muy ensimismada en su liturgia escénica, un halo de misterio envolvió la habitación, una
música chillout para relajar los nervios del momento.En poco menos de veinte
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