TORREPEROGIL: Comparecencia ante la Comisión 11-M, el ex-presidente...

Comparecencia ante la Comisión 11-M, el ex-presidente Aznar hizo dos afirmaciones que levantaron una inmensa polvareda. La primera de ellas fue que "los atentados tenían por objetivo el vuelco en las elecciones", y hace poco hemos conocido (gracias a un documento hallado en el ordenador de uno de los terroristas) hasta qué punto era certera esta frase. La segunda de las controversias la levantó Aznar cuando afirmó que "los que planificaron y escogieron precisamente esa fecha no andan en montañas lejanas ni en desiertos remotos". Esta frase fue pronunciada hace sólo siete meses, pero parece que hubiera transcurrido una eternidad. Sin embargo, por muy lejana que parezca, al final está resultando ser también enormemente certera, a la luz de los datos que hemos ido conociendo. (Leer más).



2. ¿Participó Al-Qaeda en los atentados del 11-M?

En el capítulo anterior nos preguntábamos quién contrató a los mercenarios que murieron en Leganés. ¿Fue Al-Qaeda, como sostiene la versión oficial, quien les reclutó y les encargó el atentado? Curiosamente, ésta es una de las pocas preguntas para la que disponemos de una respuesta plausible, y esa respuesta no corrobora precisamente la versión oficial. En un tema como el del 11-M, donde los enigmas son mucho más numerosos que las certezas, una de las pocas cosas que ha estado clara desde el principio es que no se trató de un atentado de Al-Qaeda como tal, por mucho que algunos se empeñaran en sostener lo contrario. El atentado del pasado 7-J en Londres ha vuelto a plantear ante la opinión pública, para consternación del gobierno, el debate sobre quién ideó los atentados de Madrid, porque las diferencias entre ambos atentados son tan evidentes que resulta difícil pasarlas por alto. En realidad, el 11-M difiere no sólo del de Londres, sino de todos los atentados realizados por Al-Qaeda anterior y posteriormente. Son varios los aspectos que diferencian al de Madrid de todos los demás ataques reivindicados por esa organización terrorista. (Leer más).




3. ¿Participó ETA en el 11-M?

El 31 de diciembre de 2003, el jefe de la trama mercenaria del 11-M, Jamal Ahmidan (El Chino), entró en el bar pequeño de Bilbao, se dirigió a donde se encontraba sentado Larbi Raichi y le descerrajó un tiro en la rodilla, por una deuda de narcotráfico. El Chino se movía a sus anchas por los bajos fondos de Bilbao y San Sebastián, ciudades ambas a las que viajaba con frecuencia (según cinco testigos distintos) para llevar a cabo sus negocios. Cualquiera que conozca el País vasco sabe que nada se mueve en el submundo de la droga sin que ETA tenga constancia y sin que ETA lo controle y autorice, especialmente desde que hace ya años la banda terrorista asesinara a diversos traficantes "díscolos". ¿Quién protegía en el País Vasco las actividades de El Chino? (Leer más).




4. Una impúdica cadena de mentiras

El sumario del 11-M pone de manifiesto que el jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, manipuló los análisis que la Policía Científica realizó a los explosivos inmediatamente después de los atentados. La manipulación tenía por objeto ocultar que el explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá y el encontrado en la mochila de Vallecas no coincidían. Mientras que la mochila de Vallecas sólo contenía Goma-2 ECO pura, el fragmento de explosivo hallado en la furgoneta de Alcalá contenía también METENAMINA, que es un componente utilizado en ciertos explosivos de tipo militar, como por ejemplo el te-4 (ciclonita). El engaño fue destapado por la Guardia Civil un año después de la masacre, aunque hasta ahora no había trascendido a la opinión pública. (Leer más).




5. Las miguitas de Pulgarcito

Uno de los enigmas más extraños del 11-M era, hasta ahora, el relativo a la misteriosa aparición de una mochila-bomba en Vallecas en la madrugada del 12 de marzo. ¿Cómo llegó hasta aquella comisaría de Vallecas esa providencial mochila, que conduciría con sorprendente rapidez a la detención de los pelanas de Lavapiés en plena jornada de reflexión? Hasta el momento, nadie se había dignado a explicar a los españoles las circunstancias completas de la aparición de aquella mochila, pero la desclasificación del sumario por parte del juez Del Olmo nos permite por fin ir entreviendo la respuesta a éste y otros enigmas. Hablaremos en el artículo de cuál es el supuesto trayecto que pudo haber seguido esa mochila. (Leer más).




6. Las primeras detenciones

A partir del teléfono móvil encontrado en la mochila de Vallecas, se puso en marcha el mismo día 11 de marzo la investigación policial para tratar de aclarar el atentado. Resumiendo lo que la versión oficial nos cuenta, la Policía siguió por un lado la ruta de comercialización del propio teléfono móvil y por otro la ruta de comercialización de la tarjeta SIM de ese móvil (la tarjeta con el número telefónico). Con ello, averiguó que el teléfono había sido vendido en un bazar regentado por dos indios y que la tarjeta SIM había sido vendida en un locutorio de Lavapiés regentado por tres marroquíes. Esas cinco personas fueron detenidas en plena jornada de reflexión, lo que causó un enorme impacto sobre una opinión pública cada vez más desconcertada después de los atentados. (Leer más).




7. Jamal Zougham, la cabeza de turco

Lo primero que nos choca al analizar la posible implicación de Jamal Zougham en los atentados del 11-M es el extraño papel jugado por este sospechoso. Como sabe el lector, las tarjetas telefónicas de las mochilas-bomba fueron adquiridas en el locutorio de Zougham, pero los teléfonos móviles fueron comprados en la tienda de unos indios y fueron liberados en otra tienda, propiedad del policía Maussili Kalaji. Si fuera verdad que Jamal Zougham estaba implicado en la trama terrorista, ¿qué necesidad había de comprar los teléfonos a los indios y de llevarlos a liberar a la tienda de Kalaji? Jamal Zougham vendía tanto tarjetas telefónicas como teléfonos móviles, y disponía en su locutorio de todo lo necesario para liberar teléfonos. Si hubiera estado implicado en la trama, ni los indios ni Kalaji tendrían por qué haber aparecido en escena, ya que Zougham hubiera podido suministrar el pack completo. (Leer más).





8. El transporte de los explosivos

El transporte de los explosivos desde Asturias es uno de los episodios mejor documentados en lo que respecta a los preparativos de la masacre, aunque siguen existiendo numerosas preguntas que nadie ha querido o podido responder. Como el lector podrá comprobar, conocemos con una precisión milimétrica mucho de lo que ocurrió en aquel fin de semana del 28 al 29 de febrero de 2004 en que, supuestamente, seis mercenarios marroquíes (cinco de los cuales morirían en Leganés) trasladan a Madrid los explosivos escamoteados en las minas de caolín asturianas. Son varios los enigmas planteados por esta secuencia de acontecimientos. En primer lugar, es mucho lo que sabemos de aquellos dos días fatídicos, pero son demasiadas también las cosas que ignoramos. (Leer más).





9. Vísperas de sangre

El juzgado de Garzón ordenó intervenir el teléfono del locutorio de Lavapiés, propiedad de Jamal Zougham, dos semanas antes de los atentados del 11-M. Así consta textualmente en el sumario desclasificado por el juez Del Olmo. También consta en el sumario que al menos dos de los terroristas implicados en la trama pasaron por comisaría seis días antes del estallido de los trenes.

El sumario nos revela, asimismo, que los controladores de Trashorras y de Rafa Zouhier en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hablaron repetidamente con sus confidentes en las fechas inmediatamente anteriores al 11-M. Desvela, por fin, el sumario que al menos dos de los marroquíes que transportaron los explosivos desde Asturias tenían los teléfonos intervenidos antes del 11-M y que la Policía interrumpió la grabación de sus conversaciones el 12 de marzo, al día siguiente de la masacre. (Leer más)




10. El tiempo debe detenerse

En lugar de analizar los propios vagones destrozados, todos hemos estado tratando de deducir qué explosivo se utilizó partiendo del análisis de lo que contenían las mochilas que no explotaron. Todos hemos partido de la suposición de que las tres mochilas que no explotaron fueron encontradas intactas porque fallaron y hemos supuesto, en consecuencia, que esas mochilas contenían el mismo tipo de explosivo que las bombas que sí estallaron. Pero esa suposición de partida es errónea; o, mejor, dicho, apresurada. Porque esas mochilas encontradas intactas puede que no fallaran, sino que fueran depositadas en los trenes precisamente para que las encontráramos intactas. (Leer más). Ver también la Nota al capítulo 10: ¿Se usaron mochilas en los trenes?




11. Atando cabos


A lo largo de los últimos capítulos hemos ido desvelando una serie de hechos con respecto a los atentados del 11-M que hacen prácticamente insostenible la versión oficial que se nos quiso vender desde el principio.

Todos esos datos, extraídos del sumario, resultan inquietantes, por lo mucho que revelan. Pero mucho más inquietante que esos datos es el silencio del Gobierno con respecto a todo lo relativo al 11-M; y no por lo que revele, sino por lo que sugiere. Si hay silencios clamorosos, el del Gobierno de Zapatero está rozando ya el estruendo. (Leer más).






12. El cuento de El Chino

Todos sabemos, gracias a las sucesivas revelaciones periodísticas y a los autos del juez, muchas cosas sobre El Chino, uno de los personajes clave del 11-M. Sabemos, o creemos saber. ¿Se sorprendería el lector si le digo que las huellas dactilares de ese terrorista muerto en Leganés a quien se identifica como El Chino no corresponden, según los archivos policiales, a un marroquí llamado Jamal Ahmidan, sino a un argelino llamado Ahmed Ajon? No quiero decir con eso que nos hayan engañado también en este aspecto y que El Chino no muriera en Leganés; sólo pretendo que el lector acepte que las cosas pueden ser mucho menos claras de lo que creemos. (Leer más).






13. La casa de Morata

"O la dueña de la casa de Morata actuaba al dictado de su marido Abu Nidal, que estaba preso en aquellas fechas por colaboración con Al Qaeda, o los dos intermediarios sirios (Walid y Mohamed, el hermano de Abu Nidal) se dedicaban a ofrecer la casa a presuntos terroristas a espaldas de la dueña de la casa, o El Tunecino tropezó por casualidad con estos dos intermediarios sirios y aprovechó para "colocar" la casa, primero a su cuñado y luego a El Chino. Aunque también cabría la posibilidad de que las tres cosas fueran ciertas a la vez." (Leer más).




14. Amistades peligrosas

En el primero de los artículos de "Los enigmas del 11-M" hablábamos sobre las cuatro tramas superpuestas que se dieron cita el día de los atentados: los cabezas de turco de Lavapiés, la trama asturiana, la de Morata y una cuarta trama a la que denominábamos "comando de la C/ Virgen del Coro", y de la que afirmábamos que era el verdadero núcleo duro del 11-M. Sin embargo, los lectores que hayan seguido los capítulos publicados hasta el momento habrán sacado la impresión de que apenas hemos hablado de esa cuarta trama. Si tanta importancia tiene, ¿por qué nos hemos centrado hasta ahora en las otras tres tramas, dejando de lado a ese "núcleo duro"? (Leer más).




15. Un ejercicio de escapismo.

El Gran Houdini era un vulgar aficionado comparado con los supuestos terroristas del 11-M. Como veremos en este capítulo, las personas que (según la versión oficial) idearon, planificaron, prepararon y cometieron la masacre lo hicieron a pesar de que la Policía conocía sus nombres, tenía sus fotografías, conocía sus domicilios, sabía cuáles eran sus vehículos, estaba al tanto de sus tendencias radicales, había intervenido sus teléfonos y les tenía sometidos a un intenso control.
(Leer más).



16. El rayo que fulmina.

Es posible que el 11-M se cocinara con un poco de lo uno (negligencia), con un poco de lo otro (golpe de estado) y con un mucho de un tercer ingrediente del que aún no es momento de hablar, pero que siempre ha estado ahí para quien quisiera verlo. Lo que pasa es que los árboles, como muchas veces sucede, no permiten ver el bosque. Si queremos saber lo que pasó en España el 11-M, tenemos que tratar de no dar nada por supuesto. En este sentido, le sugiero al lector que se haga dos preguntas: ¿Y si la intención original del 11-M no hubiera sido causar víctimas? ¿Y si algunos de los actores pensaran que estaban participando en otra cosa? (Leer más).

17. Los intocables.

Avanzábamos en el artículo anterior una pregunta que demuestra hasta qué punto se ha pretendido engañar a la opinión pública en relación con el 11-M. Nos dicen, por un lado, que el día 13 de marzo estaba claro que era Al Qaeda. Por otro lado, leyendo el sumario nos enteramos de que esa supuesta célula de Al Qaeda articulada en torno a los hermanos Almallah era conocida desde dos años antes del atentado. Entonces, ¿por qué no se detuvo inmediatamente, el propio 13 de marzo, a los miembros de esa célula? Se sabía quiénes eran, dónde vivían, en qué lugar trabajaban y qué coches usaban. ¿Por qué no se fue a por ellos el mismo 13 de marzo? (Leer más).

18. ¿Qué ocurrió en Leganés?

Hasta los más acérrimos defensores de la versión oficial no han podido evitar hacerse alguna vez la pregunta: ¿se suicidaron o les suicidaron? El asunto de Leganés resulta especialmente intrigante. La versión oficial es clara como el agua ("los responsables del 11-M, al verse rodeados por la Policía, decidieron inmolarse, haciendo estallar el piso y llevándose por delante la vida del miembro del GEO Francisco Javier Torronteras") y todos los datos que se han ofrecido a la opinión pública parecen corroborar esa versión oficial. Pero entonces, ¿por qué tenemos todos la incómoda sensación de que algo no cuadra? (Leer más)

19. Visiones contradictorias.

Veíamos en el capítulo anterior que existen diversos detalles disonantes en la historia oficial de los sucesos de Leganés: la falta de vainas de cartuchos, la aparición de dos cadáveres con Goma-2 sin explotar, la aparición de otro cadáver con los pantalones al revés... (Leer más).






20. La busca.

En los dos últimos capítulos hemos efectuado un primer análisis de los sucesos de Leganés. Tendremos tiempo de profundizar en aquellos sucesos, pero antes conviene detenerse y efectuar una recapitulación. En concreto, vamos a examinar la secuencia temporal que va desde los atentados del 11-M hasta el supuesto suicidio de los responsables el 3 de abril. Veremos, al enumerar aquellos hechos, que nada tiene ningún sentido, a menos que de lo que estemos hablando sea de un intento deliberado de permitir que esos supuestos suicidas se concentraran en aquel piso que sería su tumba. (Leer.