Gustavo de Arístegui, a Nuevo Digital: "Una parte de los musulmanes que viven en España no renuncia a la 'reconquista' islámica de España; unos de forma teórica, y otros de forma activa"
12/12/05 • 16:19 GMT • Javier Monjas - Madrid
“La izquierda europea no quiere aquí ni una central nuclear, pero les parece fantástico que las tenga Irán, y, además, que las tenga de uso doble, civil y militar”
“Ciertas izquierdas europeas sienten verdadera fascinación por la extrema derecha religiosa del mundo islámico”
“Uno de los grandes riesgos de Europa es su tolerancia a la intolerancia”
Tras la entrevista realizada a Rafael Estrella, portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados de España, Nuevo Digital ha hablado en la sede parlamentaria con su homólogo en el principal grupo de la oposición, Gustavo de Arístegui, quien, además de su actividad política, cuenta con amplia experiencia en el seguimiento y análisis del turbulento mundo islámico.
Frecuentemente invitado a debates en medios de comunicación españoles e internacionales –cadena de televisión Al Jazeera incluida-, el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados es autor también de dos libros muy recientes y de títulos bien significativos, “El Islamismo contra el Islam” y “La yihad en España: la obsesión por reconquistar Al-Andalus”.
Comentando la crisis nuclear iraní y la posibilidad –“no sólo de trama de novela”- de que armas atómicas terminen en manos de terroristas islamistas, Arístegui recordó cómo “el número dos de Al Qaeda ha designado a Europa como la nueva tierra de conquista, el nuevo frente de la nueva yihad global y total. Los europeos en general, y los españoles en particular, tenemos que tener mucho cuidado, porque la simbología y el imaginario colectivo del mundo musulmán sobre Al-Andalus son muy fuertes. Esa simbología es todavía más obsesiva entre los radicales. Hemos visto menciones frecuentes de Bin Laden a la ‘recuperación’ de Al-Andalus o, simplemente, haciendo el paralelismo entre Palestina y Al-Andalus”.
Preguntado si considera que esa “idea obsesiva” por la “recuperación” de Al-Andalus es una idea presente en la comunidad musulmana de España, Arístegui respondió: “No digo yo que sea la voluntad de la mayoría de los musulmanes que viven entre nosotros. Pero hay una parte de los musulmanes en España que no renuncian a la ‘reconquista’ islámica de España, unos de forma teórica, y otros de forma activa. Hay quienes lo quieren hacer por métodos violentos pero otros prefieren métodos ‘suaves’. En la teoría de ciertos radicales hay la convicción de que los españoles que vivimos en España somos ocupantes ilegítimos de esta tierra. Por tanto, para ellos, hay razones sobradas no ya para declarar una yihad sino para no haber cerrado la que se inició con la ‘reconquista’”.
El diputado y experto en el mundo islámico se refiere con frecuencia a la teoría del “pie en el quicio de la puerta”, es decir, a las constantes reivindicaciones de la comunidad musulmana que “funcionan como una rueda dentada: no tienen vuelta atrás, siempre van hacia adelante; son como las reivindicaciones nacionalistas: su reivindicación obtenida no es el punto final sino el inicio de otra nueva. Concesión que ganan, concesión que es el origen de otras”.
“En esta teoría se inscribe pedir la ‘devolución’ de lugares de culto musulmán que han sido transformados a lo largo de la historia en iglesias, por ejemplo, la mezquita mayor de Córdoba, hoy mezquita-catedral. Como eso es imposible que ocurra, piden que se les permita rezar una vez al año. Si se les concede eso, pedirán que sea una vez al mes, y, después, que sea todos los viernes del año, y acabarán exigiendo que sea todos los días del año”, afirma Arístegui.
En relación a la reivindicación de costumbres y creencias habituales en determinados ámbitos musulmanes pero incompatibles con los principios constitucionales españoles o con los derechos y libertades occidentales, Arístegui asegura: “Uno de los grandes riesgos de Europa es la tolerancia a la intolerancia. Sin duda ninguna. Lo que no puede hacer Occidente es permitir que ganen espacios ideologías que no respetan los principios democráticos. Ya estamos escuchando a algunos líderes de la comunidad musulmana pedir la restitución de la poligamia, de las ‘propiedades’, etc.”.
“Yo revelo en mi libro los planes para construir una enorme mezquita en Tarifa. ¿Por qué en Tarifa? Porque Tarifa es el primer lugar donde Tarik puso el pie, donde comenzó la islamización de España. Como todas las gestas necesitan su héroe, la islamización de España necesita el suyo, que es Tarik. Y, por tanto, la reislamización de España, ya sea por métodos ‘suaves’ o por medios violentos, necesita de la conmemoración de ese héroe”.
“Hemos visto cómo (los musulmanes) han copado prácticamente el Albaicín de Granada; hemos visto cómo la policía ha descubierto que en España no hay 450 mezquitas y oratorios sino 1.500, y que en muchas de esos mil nuevos oratorios descubiertos, el mensaje de los imanes era extraordinariamente radical”, continúa Arístegui. “Es enormemente ingenuo e irresponsable decir (como hace el gobierno español) que, de un millón y medio de musulmanes que hay en España, sólo lo son de verdad los que van alguna vez a la mezquita. Pero, claro, este gobierno es de los que piensan que es mejor mirar para otro lado”.
“A mí lo que me produce verdadera preocupación es que la izquierda europea quiera para Irán lo que no quiere para Europa”, constata el diputado popular español. “Es decir, aquí no quieren ver ni una central nuclear, pero les parece fantástico que las tenga Irán. Y además, que las tenga de uso doble (generación de energía y material militar nuclear). Ciertas izquierdas europeas sienten verdadera fascinación por la extrema derecha religiosa del mundo islámico. ¿Son progresistas o no lo son? ¿O simplemente les atrae más el componente antioccidental que tienen esos movimientos?”.
En este sentido, para Arístegui, “una proliferación de armas nucleares en Oriente Próximo llevaría a una confrontación (nuclear). Quiero que, tanto las Naciones Unidas como la Unión Europea, se muestren más firmes con Irán, y quiero que los Estados Unidos sigan igual de firmes con Irán”.
Preguntado por la pocas veces apuntada diferencia entre el concepto “Diálogo de Civilizaciones” del expresidente iraní, Mohamed Jatami, y el de “Alianza de Civilizaciones” que propugna el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el diputado popular afirma: “Es indispensable recordarle al señor Zapatero que hay personas que confunden ‘diálogo’ con ‘alianza’, y ellos se están aprovechando de esa confusión, porque eso ha ocurrido en Naciones Unidas. Por supuesto, nosotros (en el Grupo Popular) estamos a favor del diálogo de culturas y confesiones, pero eso son iniciativas que llevan décadas llevándose a cabo. Lo que pasa es que Zapatero quiere descubrir el Mediterráneo. No se da cuenta de que en el diálogo interconfesional hay ya muchísimos foros en el mundo. ¿Por qué tenemos que ir más allá cuando ni tan siquiera con los que el señor Zapatero quiere forjar su alianza quieren?”.
De esta forma, para Arístegui, la cumbre de la Alianza de Civilizaciones provocó “mucho ruido y pocas nueces. Proyectos utópicos en el mejor de los casos; irresponsables en la mayoría de ellos. Son irresponsables porque no existen bases y cuando uno empieza a desgranar las intenciones aparentes del gobierno, también se da cuenta de las exigencias que eso llevaría aparejadas, entre ellas, el que los derechos y libertades en las que creemos los demócratas se convertirían en valores limitados temporal y geográficamente a algunos países de la tierra. Si uno se sienta con quienes creen que esos valores no son importantes, no son irrenunciables, no son universales, acaba uno negociando cuál de ellos van a diluir para poder acomodarse a esa Alianza”.
12/12/05 • 16:19 GMT • Javier Monjas - Madrid
“La izquierda europea no quiere aquí ni una central nuclear, pero les parece fantástico que las tenga Irán, y, además, que las tenga de uso doble, civil y militar”
“Ciertas izquierdas europeas sienten verdadera fascinación por la extrema derecha religiosa del mundo islámico”
“Uno de los grandes riesgos de Europa es su tolerancia a la intolerancia”
Tras la entrevista realizada a Rafael Estrella, portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados de España, Nuevo Digital ha hablado en la sede parlamentaria con su homólogo en el principal grupo de la oposición, Gustavo de Arístegui, quien, además de su actividad política, cuenta con amplia experiencia en el seguimiento y análisis del turbulento mundo islámico.
Frecuentemente invitado a debates en medios de comunicación españoles e internacionales –cadena de televisión Al Jazeera incluida-, el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados es autor también de dos libros muy recientes y de títulos bien significativos, “El Islamismo contra el Islam” y “La yihad en España: la obsesión por reconquistar Al-Andalus”.
Comentando la crisis nuclear iraní y la posibilidad –“no sólo de trama de novela”- de que armas atómicas terminen en manos de terroristas islamistas, Arístegui recordó cómo “el número dos de Al Qaeda ha designado a Europa como la nueva tierra de conquista, el nuevo frente de la nueva yihad global y total. Los europeos en general, y los españoles en particular, tenemos que tener mucho cuidado, porque la simbología y el imaginario colectivo del mundo musulmán sobre Al-Andalus son muy fuertes. Esa simbología es todavía más obsesiva entre los radicales. Hemos visto menciones frecuentes de Bin Laden a la ‘recuperación’ de Al-Andalus o, simplemente, haciendo el paralelismo entre Palestina y Al-Andalus”.
Preguntado si considera que esa “idea obsesiva” por la “recuperación” de Al-Andalus es una idea presente en la comunidad musulmana de España, Arístegui respondió: “No digo yo que sea la voluntad de la mayoría de los musulmanes que viven entre nosotros. Pero hay una parte de los musulmanes en España que no renuncian a la ‘reconquista’ islámica de España, unos de forma teórica, y otros de forma activa. Hay quienes lo quieren hacer por métodos violentos pero otros prefieren métodos ‘suaves’. En la teoría de ciertos radicales hay la convicción de que los españoles que vivimos en España somos ocupantes ilegítimos de esta tierra. Por tanto, para ellos, hay razones sobradas no ya para declarar una yihad sino para no haber cerrado la que se inició con la ‘reconquista’”.
El diputado y experto en el mundo islámico se refiere con frecuencia a la teoría del “pie en el quicio de la puerta”, es decir, a las constantes reivindicaciones de la comunidad musulmana que “funcionan como una rueda dentada: no tienen vuelta atrás, siempre van hacia adelante; son como las reivindicaciones nacionalistas: su reivindicación obtenida no es el punto final sino el inicio de otra nueva. Concesión que ganan, concesión que es el origen de otras”.
“En esta teoría se inscribe pedir la ‘devolución’ de lugares de culto musulmán que han sido transformados a lo largo de la historia en iglesias, por ejemplo, la mezquita mayor de Córdoba, hoy mezquita-catedral. Como eso es imposible que ocurra, piden que se les permita rezar una vez al año. Si se les concede eso, pedirán que sea una vez al mes, y, después, que sea todos los viernes del año, y acabarán exigiendo que sea todos los días del año”, afirma Arístegui.
En relación a la reivindicación de costumbres y creencias habituales en determinados ámbitos musulmanes pero incompatibles con los principios constitucionales españoles o con los derechos y libertades occidentales, Arístegui asegura: “Uno de los grandes riesgos de Europa es la tolerancia a la intolerancia. Sin duda ninguna. Lo que no puede hacer Occidente es permitir que ganen espacios ideologías que no respetan los principios democráticos. Ya estamos escuchando a algunos líderes de la comunidad musulmana pedir la restitución de la poligamia, de las ‘propiedades’, etc.”.
“Yo revelo en mi libro los planes para construir una enorme mezquita en Tarifa. ¿Por qué en Tarifa? Porque Tarifa es el primer lugar donde Tarik puso el pie, donde comenzó la islamización de España. Como todas las gestas necesitan su héroe, la islamización de España necesita el suyo, que es Tarik. Y, por tanto, la reislamización de España, ya sea por métodos ‘suaves’ o por medios violentos, necesita de la conmemoración de ese héroe”.
“Hemos visto cómo (los musulmanes) han copado prácticamente el Albaicín de Granada; hemos visto cómo la policía ha descubierto que en España no hay 450 mezquitas y oratorios sino 1.500, y que en muchas de esos mil nuevos oratorios descubiertos, el mensaje de los imanes era extraordinariamente radical”, continúa Arístegui. “Es enormemente ingenuo e irresponsable decir (como hace el gobierno español) que, de un millón y medio de musulmanes que hay en España, sólo lo son de verdad los que van alguna vez a la mezquita. Pero, claro, este gobierno es de los que piensan que es mejor mirar para otro lado”.
“A mí lo que me produce verdadera preocupación es que la izquierda europea quiera para Irán lo que no quiere para Europa”, constata el diputado popular español. “Es decir, aquí no quieren ver ni una central nuclear, pero les parece fantástico que las tenga Irán. Y además, que las tenga de uso doble (generación de energía y material militar nuclear). Ciertas izquierdas europeas sienten verdadera fascinación por la extrema derecha religiosa del mundo islámico. ¿Son progresistas o no lo son? ¿O simplemente les atrae más el componente antioccidental que tienen esos movimientos?”.
En este sentido, para Arístegui, “una proliferación de armas nucleares en Oriente Próximo llevaría a una confrontación (nuclear). Quiero que, tanto las Naciones Unidas como la Unión Europea, se muestren más firmes con Irán, y quiero que los Estados Unidos sigan igual de firmes con Irán”.
Preguntado por la pocas veces apuntada diferencia entre el concepto “Diálogo de Civilizaciones” del expresidente iraní, Mohamed Jatami, y el de “Alianza de Civilizaciones” que propugna el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el diputado popular afirma: “Es indispensable recordarle al señor Zapatero que hay personas que confunden ‘diálogo’ con ‘alianza’, y ellos se están aprovechando de esa confusión, porque eso ha ocurrido en Naciones Unidas. Por supuesto, nosotros (en el Grupo Popular) estamos a favor del diálogo de culturas y confesiones, pero eso son iniciativas que llevan décadas llevándose a cabo. Lo que pasa es que Zapatero quiere descubrir el Mediterráneo. No se da cuenta de que en el diálogo interconfesional hay ya muchísimos foros en el mundo. ¿Por qué tenemos que ir más allá cuando ni tan siquiera con los que el señor Zapatero quiere forjar su alianza quieren?”.
De esta forma, para Arístegui, la cumbre de la Alianza de Civilizaciones provocó “mucho ruido y pocas nueces. Proyectos utópicos en el mejor de los casos; irresponsables en la mayoría de ellos. Son irresponsables porque no existen bases y cuando uno empieza a desgranar las intenciones aparentes del gobierno, también se da cuenta de las exigencias que eso llevaría aparejadas, entre ellas, el que los derechos y libertades en las que creemos los demócratas se convertirían en valores limitados temporal y geográficamente a algunos países de la tierra. Si uno se sienta con quienes creen que esos valores no son importantes, no son irrenunciables, no son universales, acaba uno negociando cuál de ellos van a diluir para poder acomodarse a esa Alianza”.