SEGUNDA ENTREGA DEL PREGóN A LAS
FIESTAS DE 2002
Mis
amigos egabrenses, sentios como en vuestra propia
casa. Os presento a mis generosos hermanos fuensanteños que os acogen igual que a mi, porque Fuensanta es un
pueblo que a los forasteros los mima con todo su amor, por eso cuando se despiden, la lloran con el corazón.
El
camino que va hacia Fuensanta es limpio y ondulante. Los cortijos, con los
molinos de
agua esperando al viento. Los pares de mulos, a la
puerta. Entre el aceitunar, los tractores.
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