Carta a Paquito Fernandez Ochoa (El inolvidable hombre de las nieves)
Mi querido y admirado Paquito, inolvidable campeón del descenso en el deporte y en la vida, me gustaría que esta carta mía nuestra de hoy de esta tarde noche de noviembre tuviese aún en su infinita tristeza algo de tu inmensa y constante alegría. Te nos fuiste el día 6 en la mañana cuando la nieve no había aparecido aún en el otoño de tu vida, ni en las cercanas cumbres de tu casa de piedra en Cercedilla.
Paquito admirado nuestro, si grande fue tu vida deportiva que llegaste a ser el señor de los "arillos" porque en tus vitrinas y en nuestro recuerdo está aquel día que con 25 años o con 21 mejor dicho, en Saporo te convertiste en la flecha más rápida y más joven de los olímpicos Españoles, la única, oro en la medalla, hierro en tu corazón campeón, ahora más campeón que nunca. Mira, siempre, siempre ya sabes que como llevaste el sur a Europa, porque España está al sur y como te reencontraste en los picos de nieve de los altos pueblos cercanos de mi Andalucía y en mi Andalucía aquí me tienes, que te mando mi abrazo y mi sentimiento, que no quiero que sea de pena sino, por lo menos de lo que mi madre llama de lo que ya no tenia remedio el Resignamiento, aunque la vida como tú mismo decias es una crónica de la muerte anunciada, la tuya viajaba cada día en tu sonrisa cada vez más triste, sí, es cierto que el hombre se hace cada vez más grande en sus fracasos que en sus triunfos, que sepas que tu descenso último y vital te hace más grande, siempre sonriente ante las cámaras de televisión en tu diaria y formidable lección de vida y esperanza, de combate asomado al escaparate de tu larga marcha de tu largo descenso.Querido Paco hoy vuelves de verdad a la tierra y sobre esa tierra en su día caerá la nieve que te hizo grande y ejemplar, Paquito la primera nieve que caiga sobre tu perfil debía de ser de las más pura blancura, porque tú siempre serás en tu vida y en tu trabajo el inolvidable el adorable hombre de las nieves
RESIGNACION Y PACIENCIA.
Mi querido y admirado Paquito, inolvidable campeón del descenso en el deporte y en la vida, me gustaría que esta carta mía nuestra de hoy de esta tarde noche de noviembre tuviese aún en su infinita tristeza algo de tu inmensa y constante alegría. Te nos fuiste el día 6 en la mañana cuando la nieve no había aparecido aún en el otoño de tu vida, ni en las cercanas cumbres de tu casa de piedra en Cercedilla.
Paquito admirado nuestro, si grande fue tu vida deportiva que llegaste a ser el señor de los "arillos" porque en tus vitrinas y en nuestro recuerdo está aquel día que con 25 años o con 21 mejor dicho, en Saporo te convertiste en la flecha más rápida y más joven de los olímpicos Españoles, la única, oro en la medalla, hierro en tu corazón campeón, ahora más campeón que nunca. Mira, siempre, siempre ya sabes que como llevaste el sur a Europa, porque España está al sur y como te reencontraste en los picos de nieve de los altos pueblos cercanos de mi Andalucía y en mi Andalucía aquí me tienes, que te mando mi abrazo y mi sentimiento, que no quiero que sea de pena sino, por lo menos de lo que mi madre llama de lo que ya no tenia remedio el Resignamiento, aunque la vida como tú mismo decias es una crónica de la muerte anunciada, la tuya viajaba cada día en tu sonrisa cada vez más triste, sí, es cierto que el hombre se hace cada vez más grande en sus fracasos que en sus triunfos, que sepas que tu descenso último y vital te hace más grande, siempre sonriente ante las cámaras de televisión en tu diaria y formidable lección de vida y esperanza, de combate asomado al escaparate de tu larga marcha de tu largo descenso.Querido Paco hoy vuelves de verdad a la tierra y sobre esa tierra en su día caerá la nieve que te hizo grande y ejemplar, Paquito la primera nieve que caiga sobre tu perfil debía de ser de las más pura blancura, porque tú siempre serás en tu vida y en tu trabajo el inolvidable el adorable hombre de las nieves
RESIGNACION Y PACIENCIA.