Yo también opino que en el colegio se dedica demasiado tiempo a teatros, cantes, espectaculos varios. Y sí, como dice el que escribe antes, eso es muy educativo, no cabe duda, pero ¿sabéis cuantas horas se dedican al cabo del curso a todos estos temas?
Se pierden horas de clase porque hay que vacunar a los niños, porque hay que preparar el belén, porque hay que hacer educación vial, porque hay que hacer educación ambiental, porque hay que hacer educación para la convivencia, la fiesta de navidad, el carnaval, la fiesta de fin de curso dentro del aula, la fiesta de fin de curso por la tarde, la celebración de la constitución, la del día de Andalucía...
¿Os acordáis de don Francisco de Paula? Seguro que habéis oido hablar de él a vuestros padres. Era un maestro ya mayor, que tenía una palmeta que cascaba unos palmetazos de aúpa. ¿Que si te sabías las cosas? Pues claro que te las sabías. ¡Qué remedio! Bueno, pues en aquella época no habia clase de gimnasia, ni de religión, ni de inglés, ni de música, ni de educación vial, ni teatros, ni coros, ni flamenco en la escuela, ni óperas de Mozart, ni nada de todo eso, que será todo lo educativo que queramos, pero que quita muchisimo tiempo para las materias fundamentales.
En aquella época se leía todos los días en la escuela, se hacían cuentas, se hacían dictados, se ESTUDIABA la lección, que luego te preguntaban.
Ahora, salvo algunas excepciones, ¿a qué niño le preguntan la lección en la escuela? ¿quién se sabe las provincias de España (por poner un ejemplo)? o ¿quién se ha estudiado los afluentes del Ebro? Los niños de ahora se conforman con lo que les explican los maestros o los profesores, llegan a su casa, sueltan la mochila al lado de la primera silla cerca de la puerta de la calle, y hasta mañana que la cogerán para volver al colegio o al instituto, pero sin haberla abierto en toda la tarde. Pero eso sí, van a Internet, a inglés, a deportes, a manualidades o a kárate. El resultado es tenerlo ocupados y que no den la lata en la casa.
Completamente de acuerdo con el que escribe antes: Menos teatros, menos ópera, menos espectáculos para que las madres vean a sus niños hacer monerías y los graben con la supermoderna cámara de vídeo digital, y más estudio, más disciplina, más orden, más respeto y más conocimientos.
Se pierden horas de clase porque hay que vacunar a los niños, porque hay que preparar el belén, porque hay que hacer educación vial, porque hay que hacer educación ambiental, porque hay que hacer educación para la convivencia, la fiesta de navidad, el carnaval, la fiesta de fin de curso dentro del aula, la fiesta de fin de curso por la tarde, la celebración de la constitución, la del día de Andalucía...
¿Os acordáis de don Francisco de Paula? Seguro que habéis oido hablar de él a vuestros padres. Era un maestro ya mayor, que tenía una palmeta que cascaba unos palmetazos de aúpa. ¿Que si te sabías las cosas? Pues claro que te las sabías. ¡Qué remedio! Bueno, pues en aquella época no habia clase de gimnasia, ni de religión, ni de inglés, ni de música, ni de educación vial, ni teatros, ni coros, ni flamenco en la escuela, ni óperas de Mozart, ni nada de todo eso, que será todo lo educativo que queramos, pero que quita muchisimo tiempo para las materias fundamentales.
En aquella época se leía todos los días en la escuela, se hacían cuentas, se hacían dictados, se ESTUDIABA la lección, que luego te preguntaban.
Ahora, salvo algunas excepciones, ¿a qué niño le preguntan la lección en la escuela? ¿quién se sabe las provincias de España (por poner un ejemplo)? o ¿quién se ha estudiado los afluentes del Ebro? Los niños de ahora se conforman con lo que les explican los maestros o los profesores, llegan a su casa, sueltan la mochila al lado de la primera silla cerca de la puerta de la calle, y hasta mañana que la cogerán para volver al colegio o al instituto, pero sin haberla abierto en toda la tarde. Pero eso sí, van a Internet, a inglés, a deportes, a manualidades o a kárate. El resultado es tenerlo ocupados y que no den la lata en la casa.
Completamente de acuerdo con el que escribe antes: Menos teatros, menos ópera, menos espectáculos para que las madres vean a sus niños hacer monerías y los graben con la supermoderna cámara de vídeo digital, y más estudio, más disciplina, más orden, más respeto y más conocimientos.