La inflación más alta de España y la caída de la renta agraria 'ahogan' a los jienenses
120.000 familias tiemblan ante el alza de los precios después de sufrir el año pasado una pérdida de poder adquisitivo de más del 7% por la caída del valor los cultivos
Los jienenses pierden poder adquisitivo a ritmo acelerado. A una bajada del valor de la producción agraria, consecuencia de las heladas y la sequía, se suma un fuerte incremento en la provincia del índice de Precios de Consumo (IPC) que se traduce en la asfixia económica de las más de 120.000 familias cuya economía se basa en mayor o menor medida (en muchos casos en exclusiva) en el cultivo del olivar.
Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística, la provincia jienense fue en el mes de mayo, la más inflacionista de toda España, con un incremento del 0, 7%, tres décimas más por encima de la media nacional, del 0, 4%. En cuanto a la inflación acumulada en los cinco primeros meses del año, Jaén se situó también en la cabeza, con un 2, 7%. La cifra es también muy superior a la media española, del 2, 1%. Sectores como la hostelería, con una subida del 7, 1%, alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 4, 1% y bebidas alcohólicas y tabaco, con un 6, 9% fueron los que más se encarecieron.
Un bolsillo que se vacía
Quienes más la sufren son los que sustentan su economía doméstica en la producción del aceite de oliva. Son más del 30% de los trabajadores de la provincia.
A ellos la subida de los precios les afecta notablemente, sobre todo si se tiene en cuenta que, durante 2005, fueron víctimas de un descenso de la renta agraria del 6% de media provocado por la mala cosecha de aceituna.
El resultado de todo esto comenzó a percibirse desde un primer momento. Menos viajes, menos compras, menos coches y, sobre todo, menos vehículos agrícolas. En los últimos meses de 2005 la venta de estos últimos descendió hasta un 45%.
Y lo peor es que la situación parece agravarse aún más este año. Pese a un incremento inicial del precio de un aceite muy escaso, lo cierto es que, con costes ya regulados, los más pesimistas apuntan que puede haber hasta un 20% menos de renta agraria de media.
Muchos pueblos en distintas comarcas perdieron entre un 80 y un 100% de la cosecha de aceituna del año pasado, y ven cómo sus economías tiemblan y caen en un agujero con difícil salida.
IDEAL.
Rey Momo.
120.000 familias tiemblan ante el alza de los precios después de sufrir el año pasado una pérdida de poder adquisitivo de más del 7% por la caída del valor los cultivos
Los jienenses pierden poder adquisitivo a ritmo acelerado. A una bajada del valor de la producción agraria, consecuencia de las heladas y la sequía, se suma un fuerte incremento en la provincia del índice de Precios de Consumo (IPC) que se traduce en la asfixia económica de las más de 120.000 familias cuya economía se basa en mayor o menor medida (en muchos casos en exclusiva) en el cultivo del olivar.
Según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística, la provincia jienense fue en el mes de mayo, la más inflacionista de toda España, con un incremento del 0, 7%, tres décimas más por encima de la media nacional, del 0, 4%. En cuanto a la inflación acumulada en los cinco primeros meses del año, Jaén se situó también en la cabeza, con un 2, 7%. La cifra es también muy superior a la media española, del 2, 1%. Sectores como la hostelería, con una subida del 7, 1%, alimentos y bebidas no alcohólicas, con un 4, 1% y bebidas alcohólicas y tabaco, con un 6, 9% fueron los que más se encarecieron.
Un bolsillo que se vacía
Quienes más la sufren son los que sustentan su economía doméstica en la producción del aceite de oliva. Son más del 30% de los trabajadores de la provincia.
A ellos la subida de los precios les afecta notablemente, sobre todo si se tiene en cuenta que, durante 2005, fueron víctimas de un descenso de la renta agraria del 6% de media provocado por la mala cosecha de aceituna.
El resultado de todo esto comenzó a percibirse desde un primer momento. Menos viajes, menos compras, menos coches y, sobre todo, menos vehículos agrícolas. En los últimos meses de 2005 la venta de estos últimos descendió hasta un 45%.
Y lo peor es que la situación parece agravarse aún más este año. Pese a un incremento inicial del precio de un aceite muy escaso, lo cierto es que, con costes ya regulados, los más pesimistas apuntan que puede haber hasta un 20% menos de renta agraria de media.
Muchos pueblos en distintas comarcas perdieron entre un 80 y un 100% de la cosecha de aceituna del año pasado, y ven cómo sus economías tiemblan y caen en un agujero con difícil salida.
IDEAL.
Rey Momo.