Brasil ya está en cuartos de final. Lo mismo que Argentina, Alemania, Italia e Inglaterra. Las cinco grandes potencias del fútbol mundial mantienen el orden establecido y sólo Ucrania, gracias a su benévolo cruce con Suiza, ha conseguido colarse contra pronóstico entre las ocho mejores selecciones del campeonato. El torneo que se está disputando en tierras germanas no ha permitido ninguna sorpresa espectacular al estilo de Corea del Sur y Turquía hace cuatro años. Están todos los que son, aunque no siempre ha sido por méritos propios. El peso del nombre ha influido, en algunas ocasiones, más que el juego desplegado. Y si no, que se lo pregunten a los australianos... Víctimas de una Italia que jugó y ganó ‘a la italiana’.
España no ha conseguido meterse en el pelotón de los ocho privilegiados. Como siempre, la selección ha quedado por debajo de las expectativas que había creado. Ganó tres partidos, pero no los ganó contra nadie: Ucrania, Túnez y Arabia Saudí. En su primer duelo a cara o cruz con un rival serio, Francia, dijo adiós. El ‘¡A por ellos!’ o el ‘¡Opá!’ no han servido para nada. Las rancias cancioncillas inventadas para dar ánimos a los chicos de Luis Aragonés también vuelven a casa, como aquel ‘Vamos que nos vamos’ que hizo famoso Camacho en el 2002.
Veintidós años después de haber perdido la final de la Eurocopa’84 con ese gol ridículo que Platini le marcó a Arkonada, la selección no pudo saldar su deuda con la historia. El maleficio de Francia sigue vigente y habrá que esperar a la próxima Eurocopa para ver si esta generación de talentosos futbolistas sirve para algo más que para superar una primera fase.
EL TUNO NEGRO!
España no ha conseguido meterse en el pelotón de los ocho privilegiados. Como siempre, la selección ha quedado por debajo de las expectativas que había creado. Ganó tres partidos, pero no los ganó contra nadie: Ucrania, Túnez y Arabia Saudí. En su primer duelo a cara o cruz con un rival serio, Francia, dijo adiós. El ‘¡A por ellos!’ o el ‘¡Opá!’ no han servido para nada. Las rancias cancioncillas inventadas para dar ánimos a los chicos de Luis Aragonés también vuelven a casa, como aquel ‘Vamos que nos vamos’ que hizo famoso Camacho en el 2002.
Veintidós años después de haber perdido la final de la Eurocopa’84 con ese gol ridículo que Platini le marcó a Arkonada, la selección no pudo saldar su deuda con la historia. El maleficio de Francia sigue vigente y habrá que esperar a la próxima Eurocopa para ver si esta generación de talentosos futbolistas sirve para algo más que para superar una primera fase.
EL TUNO NEGRO!