No tengo capas como la
hortaliza que te hace llorar,
Tengo una sola que cubre todo lo demás,
Un solo nombre para mis escritos, una sola verdad en cuanto digo, nunca miento por vanidad, solo para guardar lo poco que tengo, de rapaces sin piedad.
Cuarenta anillos tiene mi corteza, de donde el
mar se traga la tierra nacieron mis riquezas, un corazón de niño, amante de la luz y las tinieblas, incauto como tú y siempre imaginando
caminos, tragando experiencias.
El Infante.