ALLI donde hay un
hospital dedicado al sida, lo mismo en África que en
Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos
los que están a pie de cama para atender a los enfermos. He recorrido
en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo
el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para
enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y
misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado
en esos
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