No creo que nuestros hijos (no que sean más o menos
felices)que nosotros, sino que no se saben divertir.Yo recuerdo cuando jugabamos a las cuatro
esquinas, o nos haciamos unos patines con los cojinetes de los
coches, o simplemente cuando nos poniamos a contar cuentos en la plazoleta molina, con Antonio, su hermano Juan francisco, etc, tambien son otros tiempos y nuestros hijos no tienen el espacio que mosotros tubimos saludos Pedro.