Si puedes mantener la calma cuando los que te rodean la están perdiendo y te culpan a ti;
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti, pero también puedes comprender sus dudas;
Si puedes esperar y no desesperar, o si aceptas que te mientan pidiendo que no mientas;
O que te odien sin entregarte al odio, y aún así no pareces superior ni hablar con excesiva sabiduría;
Si puedes soñar, y no convertirte en esclavo de tus sueños;
Si puedes pensar, y que las ideas no sean tu objetivo;
Si puedes enfrentarte al Triunfo y al Desastre y tratar a esos dos impostores de la misma forma.
Si puedes soportar oír las verdades que has dicho, tergiversadas por truhanes con la intención de engañar a los simples, u observar el rompimiento de las cosas a las que diste tu vida, e inclinarte a reconstruirlas con herramientas gastadas;
Si puedes acumular todas tus ganancias y arriesgarlas en un solo envite, y perder, y empezar de nuevo ( por el principio ) y no dejar escapar ni una palabra acerca de la pérdida;
Si puedes forzar tu corazón, tus nervios, tus tendones para que trabajen por ti después de desaparecer, y así aguantar cuando nada en ti hay excepto la Voluntad que les dice "¡AGUANTAD!"
Si puedes hablar con las multitudes y mantener tu inocencia, o caminar junto a Reyes sin perder contacto con la humildad;
Si ni amigos ni enemigos verdaderos pueden herirte,
Si todos cuentan contigo pero nadie lo hace en gran medida;
Si eres capaz de llenar ese minuto de gloria con sesenta segundos que miran al futuro,
Tuya es la Tierra y cuanto en ella existe, y -lo que es más importante- SERáS UN HOMBRE, ¡hijo mío
Rudolf Kiplind, gentileza del Tío del Saco. ... (ver texto completo)
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti, pero también puedes comprender sus dudas;
Si puedes esperar y no desesperar, o si aceptas que te mientan pidiendo que no mientas;
O que te odien sin entregarte al odio, y aún así no pareces superior ni hablar con excesiva sabiduría;
Si puedes soñar, y no convertirte en esclavo de tus sueños;
Si puedes pensar, y que las ideas no sean tu objetivo;
Si puedes enfrentarte al Triunfo y al Desastre y tratar a esos dos impostores de la misma forma.
Si puedes soportar oír las verdades que has dicho, tergiversadas por truhanes con la intención de engañar a los simples, u observar el rompimiento de las cosas a las que diste tu vida, e inclinarte a reconstruirlas con herramientas gastadas;
Si puedes acumular todas tus ganancias y arriesgarlas en un solo envite, y perder, y empezar de nuevo ( por el principio ) y no dejar escapar ni una palabra acerca de la pérdida;
Si puedes forzar tu corazón, tus nervios, tus tendones para que trabajen por ti después de desaparecer, y así aguantar cuando nada en ti hay excepto la Voluntad que les dice "¡AGUANTAD!"
Si puedes hablar con las multitudes y mantener tu inocencia, o caminar junto a Reyes sin perder contacto con la humildad;
Si ni amigos ni enemigos verdaderos pueden herirte,
Si todos cuentan contigo pero nadie lo hace en gran medida;
Si eres capaz de llenar ese minuto de gloria con sesenta segundos que miran al futuro,
Tuya es la Tierra y cuanto en ella existe, y -lo que es más importante- SERáS UN HOMBRE, ¡hijo mío
Rudolf Kiplind, gentileza del Tío del Saco. ... (ver texto completo)