Pienso que las guerras no benefician a nadie y al final todos pierden porque la vida de un ser humano solo de uno no tiene precio y solo salen ganando los que desde sus despachos y
casas dan las ordenes para enriquecerse y a perder los mandados y humildes un recuerdo para los que perdieron la vida en
santuario sea de un lado o de otro porque la
virgen nos quiere a todos por igual.