No creerás, Martinico, que en
Huesa todo el mundo tenía en su
casa un depósito de aceite para poder echar mano durante todo el año, nada de eso. Ni tampoco había medios para ir al
molino y
comprar un cántaro, que podía ser de dos arrobas, de arroba, de media arroba, de cuarterón o de medio cuarterón (
información materna). La mayoría de la gente dependía de un jornal, cuando lo echaba, y compraba todo en pequeñas cantidades. Por eso se vendía el aceite en las
tiendas, ya te digo que en la
tienda del
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