Hola Toñi, con mi padre solía ir al
cementerio de nuestro querido Mamolejo y allí en una lápida leí que una persona no moría si alguien la recordaba, así que nuestros padres ( con 31 años no tengo ya ni padre ni madre y los echo mucho de menos), no están realmente muertos, sino que viven en nuestros corazones, en nuestros recuerdos y en el amor que ellos nos han dado aparte de nuestra vida. Si Dios quiere, y apruebo unas pruebas físicas pasaré nueve meses en una tierra cercana a
Marmolejo, disfrutando
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