Esta
foto es uno de los momentos que para mí son más tristes y a la vez más bonitos del día de la Carrasca: cuando, a las 7 de la tarde, sacan a la
Virgen de la
ermita para llevarsela otra vez al
pueblo, a su
Iglesia.
Es bonito, porque la Virgen luce como nunca, y es muy triste, porque te das cuenta de que se ha acabado la Carrasca, un año más, y que con ella, ha pasado un año más de tu vida y no quieres que acabe. Darías lo que fuera por volver a meter a la Virgen en la ermita y quedarte allí
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