LA CAROLINA: LA ENCINA...

LA ENCINA
La Encina es el árbol por excelencia de nuestros bosques mediterráneos. De la familia de las fagáceas se ha adaptado perfectamente a los rigores climáticos:
fríos invernales y secos y calurosos veranos. Es característica su copa redondeada, llegando a medir hasta 15 metros de altura. Posee un gran aparato radicular, para aprovechar toda la humedad del suelo. Sus hojas se han adaptado también al medio donde viven, son coriáceas y pinchudas. Sus frutos (las bellotas), apreciados desde la antiguedad, constituyen una gran fuente de alimentación para la fauna del bosque en otoño. La encina es, por lo tanto, "nuestro árbol" y junto a él se desarrolla toda una comunidad vegetal y ánimal. En nuestra provincia no falta en ninguna comarca, desde los restos que quedan de los antiguos encinares de la campiña, hasta las cotas más altas de las cordilleras Béticas.
La vegetación que vamos a encontrar entre los Escoriales y la presa del Jándula no varía sustancialmente de la descrita en la ruta anterior, con la salvedad de que faltan los pinos en la misma, entre otras razones porque en estas fincas privadas las repoblaciones del ICONA no llegaron a producirse como en los montes del Estado. La mayor parte de nuestro itinerario transcurre entre un encinar adehesado, con una cobertura entre pies de encinas bastante aceptable, llegando, en muchas ocasiones, a juntarse las copas de las encinas unas con otras. Podemos observar también algunos piruétanos al pie del carril, y plantas típicas de la vegetación mediterránea de la zona como son el Lentisco y la Jara pringosa. Entre las plantas aromáticas destacan los cantuesales y la Mejorana. Desde el poblado de La Lancha, en las laderas que desde allí bajan al pantano, podemos observar unas repoblaciones de eucaliptos que han empobrecido el suelo, aunque el matorral empieza tímidamente a rebrotar.
CANTUESO
El Cantueso es un arbusto típico de las montañas silíceas de la región mediterránea, por lo que prefiere suelos cuyo sustrato sea el granito, la cuarcita o la pizarra. Forma amplios matorrales en lugares degradados denominados cantuesales, máximo exponente de la degradación del bosque mediterráneo. En Sierra Morena destacan dos subespecies de esta planta: Lavandula stoechas, subsp. Sampania y subsp. pedunculata. Llama la atención de esta planta su agradable olor, como aromática que es, sus hojas de color gris blanquecino de forma lanceolada, y sus vistosas flores de color morado, las cuales se concentran en compactas espigas que terminan en un penacho en su parte superior.
La vegetación de la zona Viñas de Peñallana-Virgen de la Cabeza está compuesta por las plantas características del bosque y matorral mediterráneo, tanto en su estado puro como en situaciones de degradación (incendios, pastoreo, carboneo, urbanizaciones, repoblaciones, etc). De esta forma la dehesa mediterránea es una de las formaciones más abundantes. La especie árborea por excelencia es la Encina que, en los lugares más frescos, comparte hábitat con el Quejigo y el Alcornoque. LLegando a las Viñas de Peñallana nos encontramos con formaciones de pinares de repoblación de la especie Pino piñonero, también encontraremos extensas formaciones de esta especie en el Coto Nacional de Caza de Lugar Nuevo, junto al río Jándula. Conforme ascendemos hacia el Cerro del Cabezo, en las zonas de solana predominan la Coscoja, el Cantueso, la Mejorana y diversas especies de jaras. En las zonas de umbría y más húmedas nos encontramos con especies como el Madroño, el Brezo, la Olivilla y el Lentisco.
EL ALCORNOQUE
El Alcornoque es un árbol de hoja perenne de la familia de las Fagáceas al igual que encinas, quejigos y robles y que puede llegar a alcanzar hasta 20 m. de altura. Sus hojas son coriáceas, las flores están dispuestas en pequeños ramilletes y el fruto es una bellota, al igual que las encinas, pero de menor tamaño. Una de sus características más significativas es el grosor de su corteza que puede llegar a tener hasta 15 centímetros, siendo de color rojiza. Esta se aprovecha para la fabricación de tapones, aislamientos y antiguamente para la construcción de colmenas. Es una especie que se cría sobre suelos silíceos y se asocia con encinas y quejigos. En la provincia de Jaén se distribuye por toda Sierra Morena, faltando en las montañas calizas.
LA JARA PRINGOSA
La Jara pringosa es una planta perteneciente a la familia de las Cistáceas, que forma grandes extensiones arbustivas en Sierra Morena. Sus hojas son lanceoladas y desprenden un líquido pegajoso, de aquí el nombre de pringosa. Sus flores son muy llamativas, grandes y de color blanco con cinco manchas rojizas en el extremo inferior de cada pétalo. Este arbusto puede alcanzar más de dos metros de altura, y constituye una formación característica de Sierra Morena que aparece tras un incendio o una tala abusiva del bosque, por lo que cumplen una misión importantísima en la protección y desarrollo del suelo.
La vegetación del itinerario Andujar-La Ropera-Embalse de Marmolejo la podemos dividir; al igual que la propia ruta, en dos partes. En la primera de ellas, correspondiente a la zona de La Ropera y riberas del Guadalquivir; podemos observar la vegetación típica de los bosques de ribera o en galería, llamados así por la peculiar distribución que éstos toman junto a los cauces fluviales. En estos bosques las especies vegetales se distribuyen en función de la mayor o menor presencia del agua, así como de la mayor o menor profundidad de los suelos, por lo que siguiendo en este orden de mayor a menor proximidad al agua, encontramos en primer lugar a los sauces, el Taray y a los álamos blancos, dentro de las especies árboreas, a las cuales acompañan algunos arbustos como la Adelfa y la Zarzamora, entre otros. La segunda parte se correspondería con el embalse de Marmolejo. Aquí lo que predomina es la vegetación palustre, caracterizada por una mayor necesidad de niveles de encharcamiento que, en algunas especies, llega a ser vital, encontrándose como especies principales el Carrizo y la Espadaña o Enea, junto a otras como la Caña o los juncos, las cuales se presentan de forma más aislada en la zona de La Ropera, siendo abundantísimas en el embalse de Marmolejo, en el cual forman extensas masas junto a orillas y márgenes.
EL ALAMO BLANCO
Se puede decir que el Alamo blanco (Populus alba) es, sin duda, la especie arbórea dominante en los sotos de nuestros ríos. Su elevado porte puede alcanzar más de 30 metros de altura-, las hojas caducas típicamente acorazonadas de color verde por el haz y blanco por el envés, unido a la corteza de color blanco, la cual le da nombre, lo hacen prácticamente inconfundible con respecto a las otras especies que lo acompañan en su área de distribución. Este árbol habita suelos frescos y profundos, por lo que es mucho más frecuente en valles que en zonas de montaña, donde la menor profundidad del suelo impide su desarrollo en óptimas condiciones.