La emoción brotó en la presentación cuando los rocieros de
jamilena, todos con sus mejores galas, e incluso contando con la presencia del alcalde la cual se agradece, caminaban orgullosos con su banderín llevando a su
pueblo por
bandera, un pueblo pequeño en habitantes pero grande en corazón, sea la
virgen que sea.
Yo no estaba alli, pero si oyes a uno de ellos contarlo se pone la piel de gallina, espero algún día poder acompañarlos.
Enhorabuena.