Hice muchos viajes de Madrid a Sevilla y casi siempre en trenes correos que tenían los asientos de madera. Algunas veces ya salíamos de Madrid sentados en las maletas por los pasillos. Si tenías que ir al lavabo, cosa muy lógica y te pillaba lejos te podías encomendar pues hasta incluso he visto a álguien mear por la ventanilla por no poder pasar y no poder aguantar más.: Eso era ir metido en una lata de sardinas. Si no cogías asiento, ibas hasta Córdoba, en el pasillo. Hubo una vez que todo el ... (ver texto completo)