Poco después, Miguel marcha a Madrid y tiene que distanciarse de su novia. Josefina recibe constantemente correspondencia de Miguel. Sin embargo, en 1935 esta relación se enfría y se abre un periodo de dudas y silencio entre ambos. La ciudad ha deslumbrado a Miguel y le ha hecho descubrir nuevas amistades relegando, en cierto modo, a su novia y amigos de Orihuela. Esta crisis sirve para que renazca un nuevo amor mucho más intenso.
Como fruto de esa lucha interior entre el amor y desamor surge uno de los libros más representativos de la poesía amorosa española: “El rayo que no cesa” (1936). La dedicatoria nos anuncia ya el contenido amoroso del libro, así como la destinataria de estos poemas: “A ti sola, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya”. Josefina recibe una misiva de Miguel en la que le anuncia la publicación del libro: “Me acaban de publicar otro libro. ¿Te acuerdas que te prometí dedicártelo el primero que saliera?”.
El 21 de abril de 1936 la familia deja Orihuela y se traslada a Elda por expreso deseo del padre de Josefina, pensando en el futuro de su familia, por ser éste un pueblo industrial y con posibilidades de encontrar trabajo. Mientras, Josefina acudía a perfeccionar el aprendizaje del bordado a la casa “Singer”. Transcurridos tres meses desde su llegada a Elda, Josefina se traslada a Cox, donde permanecía parte de su familia, por consejo del propio Miguel y por la falta de trabajo para ella y sus hermanos.
Al poco del estallido de la guerra civil, el padre de Josefina es fusilado por un error y la muchacha se sume en una profunda tristeza. Todo esto sumado al comienzo de la guerra hace que la familia Manresa se vea abocada a la miseria. Su única fuente de ingresos había finalizado, solamente trabajaba Josefina, que cosía de día y de noche. Ese verano ninguno de los dos pudo vivir su relación sin interrupciones.
El inicio de la guerra supone una gran transformación en el noviazgo de la pareja. La atracción física y sentimental del inicio se transforma en un anhelo de convivencia para compartir penas y sufrimientos: “Yo necesito tu persona y con tu persona, la vida sencilla de Orihuela... No quiero vivir solo”, le escribirá Miguel.
La situación convulsa en que se encontraba España ha ido retrasando la celebración de tan ansiada boda; Miguel llega a decir a Josefina que la culpa de todo ello la tienen los fascistas, y en una carta fechada en febrero de 1937 le dice: “De esta primavera no puede pasar el día de nuestro casamiento. Ya verás como todos estos sufrimientos que estamos pasando tienen su compensación muy pronto y verás como no se nos acaba ya nunca la felicidad”.
Como fruto de esa lucha interior entre el amor y desamor surge uno de los libros más representativos de la poesía amorosa española: “El rayo que no cesa” (1936). La dedicatoria nos anuncia ya el contenido amoroso del libro, así como la destinataria de estos poemas: “A ti sola, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya”. Josefina recibe una misiva de Miguel en la que le anuncia la publicación del libro: “Me acaban de publicar otro libro. ¿Te acuerdas que te prometí dedicártelo el primero que saliera?”.
El 21 de abril de 1936 la familia deja Orihuela y se traslada a Elda por expreso deseo del padre de Josefina, pensando en el futuro de su familia, por ser éste un pueblo industrial y con posibilidades de encontrar trabajo. Mientras, Josefina acudía a perfeccionar el aprendizaje del bordado a la casa “Singer”. Transcurridos tres meses desde su llegada a Elda, Josefina se traslada a Cox, donde permanecía parte de su familia, por consejo del propio Miguel y por la falta de trabajo para ella y sus hermanos.
Al poco del estallido de la guerra civil, el padre de Josefina es fusilado por un error y la muchacha se sume en una profunda tristeza. Todo esto sumado al comienzo de la guerra hace que la familia Manresa se vea abocada a la miseria. Su única fuente de ingresos había finalizado, solamente trabajaba Josefina, que cosía de día y de noche. Ese verano ninguno de los dos pudo vivir su relación sin interrupciones.
El inicio de la guerra supone una gran transformación en el noviazgo de la pareja. La atracción física y sentimental del inicio se transforma en un anhelo de convivencia para compartir penas y sufrimientos: “Yo necesito tu persona y con tu persona, la vida sencilla de Orihuela... No quiero vivir solo”, le escribirá Miguel.
La situación convulsa en que se encontraba España ha ido retrasando la celebración de tan ansiada boda; Miguel llega a decir a Josefina que la culpa de todo ello la tienen los fascistas, y en una carta fechada en febrero de 1937 le dice: “De esta primavera no puede pasar el día de nuestro casamiento. Ya verás como todos estos sufrimientos que estamos pasando tienen su compensación muy pronto y verás como no se nos acaba ya nunca la felicidad”.