Relato veridico sobre la Estación de Huesa.
La Estación de Huesa.Una aldea olvidada en el tiempo, desde lejos te da la sensación ver una aldea llena de vida. Cuanto más te acercas solo escuchas el piar de los pajaros, parece una Aldea fantasma.
Con una cincuentena de casas vacías y dejadas a su suerte, su pequeña Iglesia que en otros tiempos era un bullicio de grandes ceremonias.Unos colegios que ya solo son la sombra del pasado.Los viejos almacenes de los esparteros que en otros tiempos fue motor económico de la Aldea.Tiempos en los que el ir y venir de sus gentes le daban vida a la Aldea.Una pequeña estación con solo un anden.
Una posada que guarda miles de Historias entre sus paredes.
Hoy dia solo viven dos ancianos.En el centro de la aldea una plaza de tierra con su farola en medio.Una ráfaga de aire cálido y tibio forma un remolino de polvareda que acentua aún más la soledad, los recuerdos van y vienen.
La anciana se nos acerca muy amablemente ¿querereis ver la Iglesia? ¡si por favor si es usted tan amable!, nos encaminamos hacia la pequeña Iglesia con paso lento y pausado.Con la mirada perdida en el tiempo la anciana empieza a relatarnos historias y anecdotas de otros tiempos.Con algunas de aquellas historias se la podia ver emocionada y en otros momentos se la podia ver caer unas lágrimas sobre sus mejillas.
A veces se la puede ver sentada frente al anden, es su cita diaria.continuara.
Me gustaria que lo vivieseis en primera persona, es un camino de tierra entre pinares y espartizales el olor a romero os acompañara.
Martinico.
La Estación de Huesa.Una aldea olvidada en el tiempo, desde lejos te da la sensación ver una aldea llena de vida. Cuanto más te acercas solo escuchas el piar de los pajaros, parece una Aldea fantasma.
Con una cincuentena de casas vacías y dejadas a su suerte, su pequeña Iglesia que en otros tiempos era un bullicio de grandes ceremonias.Unos colegios que ya solo son la sombra del pasado.Los viejos almacenes de los esparteros que en otros tiempos fue motor económico de la Aldea.Tiempos en los que el ir y venir de sus gentes le daban vida a la Aldea.Una pequeña estación con solo un anden.
Una posada que guarda miles de Historias entre sus paredes.
Hoy dia solo viven dos ancianos.En el centro de la aldea una plaza de tierra con su farola en medio.Una ráfaga de aire cálido y tibio forma un remolino de polvareda que acentua aún más la soledad, los recuerdos van y vienen.
La anciana se nos acerca muy amablemente ¿querereis ver la Iglesia? ¡si por favor si es usted tan amable!, nos encaminamos hacia la pequeña Iglesia con paso lento y pausado.Con la mirada perdida en el tiempo la anciana empieza a relatarnos historias y anecdotas de otros tiempos.Con algunas de aquellas historias se la podia ver emocionada y en otros momentos se la podia ver caer unas lágrimas sobre sus mejillas.
A veces se la puede ver sentada frente al anden, es su cita diaria.continuara.
Me gustaria que lo vivieseis en primera persona, es un camino de tierra entre pinares y espartizales el olor a romero os acompañara.
Martinico.