Hay otra aldea digna de ver y pasear por sus calles.
Parece como si el tiempo no hubiese pasado por ella, pero ya nunca podremos ver aquellas ancianas con sus canastas en el costado, en aquellas mañanas de primavera, los ruiseñores acompañaban a las ancianas en sus canturreos mientras lavaban sus ropas en aquel pequeño riachuelo.Los majestuosos morales se ciernen sobre el pequeño riachuelo, las higueras desprenden ese olor agridulce, unos niños corretean sobre la orilla del riachuelo.
Mientras las ancianas golpean una y otra vez su colada, pueden ver a lo lejos a sus maridos en la ladera de aquella vieja montaña cogiendo el esparto con el que se ganan la vida, otros ancianos recolectan la verdura y fruta que más tarde venderán en el pueblo al mejor postor.
Se acerca el mediodia y ya se puede oler en la pequeña calle de la aldea aquellas comidas a la vieja usanza.
Aún se mantiene en pie la pequeña Aldea pero ya ha perdido todo su esplendor, ya no corretean aquellos niños de antaño, el riachuelo esta agotado y los majestuosos morales han perdido su vigorosa vitalidad y aquel olor agridulce ya no es lo que fue.Continuara.
Me gustaria que visitaseis la Aldea del Rincón y que podáis recrearos en su belleza.
Martinico.
Parece como si el tiempo no hubiese pasado por ella, pero ya nunca podremos ver aquellas ancianas con sus canastas en el costado, en aquellas mañanas de primavera, los ruiseñores acompañaban a las ancianas en sus canturreos mientras lavaban sus ropas en aquel pequeño riachuelo.Los majestuosos morales se ciernen sobre el pequeño riachuelo, las higueras desprenden ese olor agridulce, unos niños corretean sobre la orilla del riachuelo.
Mientras las ancianas golpean una y otra vez su colada, pueden ver a lo lejos a sus maridos en la ladera de aquella vieja montaña cogiendo el esparto con el que se ganan la vida, otros ancianos recolectan la verdura y fruta que más tarde venderán en el pueblo al mejor postor.
Se acerca el mediodia y ya se puede oler en la pequeña calle de la aldea aquellas comidas a la vieja usanza.
Aún se mantiene en pie la pequeña Aldea pero ya ha perdido todo su esplendor, ya no corretean aquellos niños de antaño, el riachuelo esta agotado y los majestuosos morales han perdido su vigorosa vitalidad y aquel olor agridulce ya no es lo que fue.Continuara.
Me gustaria que visitaseis la Aldea del Rincón y que podáis recrearos en su belleza.
Martinico.