Derramadas de amor
“Nosotras las mujeres, por género, en este tipo de sociedades somos las responsables del orden doméstico, familiar, conyugal, del orden material y simbólico del mundo.
Somos las responsables del orden psicológico de los demás, ese llamado estado emocional, estabilidad emocional. Esa es una de las funciones sociales y culturales más importantes asignadas a las mujeres por nuestra condición de género.
Somos responsables de ayudar a los otros en su propio caos, de que no se desabrochen o desquicien los demás. Somos las contenedoras del caos, las ordenadoras del mundo, y una tercera función en el terreno simbólico somos las encargadas de la purificación del mundo. Prácticamente, eso se traduce en que somos las encargadas de la limpieza. Limpiar, limpiar y limpiar el mundo. ¿Qué mundo? Mi pequeño mundo, mi casa, mi comunidad, mi espacio. Ahora como mujeres modernas nos hacemos cargo de más cosas, hasta nos hacen responsables de limpiar la naturaleza que está echada a perder y como somos ecológicas, ecologistas de desarrollo sustentable, sostenible y todo, entonces tenemos que salir con una escoba gigante a barrer el mundo de las inmundicias.
La mayoría de los hombres están educados para que vayan las limpiadoras del mundo atrás de ellos, las recogedoras de ropa. Hay hombres que empiezan a desvestirse desde que llegan a su casa y atrás va una amorosamente recogiendo”tan lindo mi amor que tiró su calcetín” o lavamos la ropa y la colocamos en los cajones. En las familias donde hay moral así se hace. Entonces una va y le guarda sus calcetines azules todos en fila, los negros…además con ese orden estético que acostumbramos las mujeres, derramadas de amor.
Lo que pasa es que estamos acostumbradas a asimilar el amor al cumplimiento de esas funciones de género. Amamos a través de estas funciones, de estos servicios de estas actividades que hacemos para los otros; a través de los cuidados vitales.”
(Lagarde, Marcela y Aliaga Brunch, Sandra. Entre decir y vivir.)
DULCINEA, ¿que te parece esto? a mi desde luego me impresionó..
Saludos.
Ofelia.
“Nosotras las mujeres, por género, en este tipo de sociedades somos las responsables del orden doméstico, familiar, conyugal, del orden material y simbólico del mundo.
Somos las responsables del orden psicológico de los demás, ese llamado estado emocional, estabilidad emocional. Esa es una de las funciones sociales y culturales más importantes asignadas a las mujeres por nuestra condición de género.
Somos responsables de ayudar a los otros en su propio caos, de que no se desabrochen o desquicien los demás. Somos las contenedoras del caos, las ordenadoras del mundo, y una tercera función en el terreno simbólico somos las encargadas de la purificación del mundo. Prácticamente, eso se traduce en que somos las encargadas de la limpieza. Limpiar, limpiar y limpiar el mundo. ¿Qué mundo? Mi pequeño mundo, mi casa, mi comunidad, mi espacio. Ahora como mujeres modernas nos hacemos cargo de más cosas, hasta nos hacen responsables de limpiar la naturaleza que está echada a perder y como somos ecológicas, ecologistas de desarrollo sustentable, sostenible y todo, entonces tenemos que salir con una escoba gigante a barrer el mundo de las inmundicias.
La mayoría de los hombres están educados para que vayan las limpiadoras del mundo atrás de ellos, las recogedoras de ropa. Hay hombres que empiezan a desvestirse desde que llegan a su casa y atrás va una amorosamente recogiendo”tan lindo mi amor que tiró su calcetín” o lavamos la ropa y la colocamos en los cajones. En las familias donde hay moral así se hace. Entonces una va y le guarda sus calcetines azules todos en fila, los negros…además con ese orden estético que acostumbramos las mujeres, derramadas de amor.
Lo que pasa es que estamos acostumbradas a asimilar el amor al cumplimiento de esas funciones de género. Amamos a través de estas funciones, de estos servicios de estas actividades que hacemos para los otros; a través de los cuidados vitales.”
(Lagarde, Marcela y Aliaga Brunch, Sandra. Entre decir y vivir.)
DULCINEA, ¿que te parece esto? a mi desde luego me impresionó..
Saludos.
Ofelia.