HUESA: Se saludan y se dicen a Dios, tras su paso un murmullo...

Se saludan y se dicen a Dios, tras su paso un murmullo ¿Quien es? ¡es la hija de...?.Nunca miro hacia tras.Siempre hizo oídos sordos que luego la atormentarían.
Era una tarde de Verano, una tarde cualquiera. En cada quicio de cualquier puerta los ancianos toman el fresco de la noche.Los saludos a los paseantes era incesante.
Mientras los jóvenes sentados en la plaza del pueblo se intercambian miradas insinuantes.Todo es un remanso de paz. Sin darse cuenta siguen dialogando hasta altas horas de la noche.Las charlas cotidianas al rededor de una mesa de bar, mientras a los niños ven corretear incesantemente.nunca faltaron a su cita tras la barra de aquel viejo bar.
Siempre se sintió joven y con aquel maquillaje intentaba tapar el paso del tiempo."Ya no esperaba al príncipe azul de sus sueños", ya solo veía pasar el tiempo.Nunca temió el paso del tiempo, hasta que se vio cada dia más sola.
Inmersos en sus conversaciones dan largos paseos a lo largo de aquella vieja carretera.él la queria con locura, pero ella nunca le entrego su alma.Nunca le mostró su amor.Nunca supo si de verdad lo queria.
De fondo una musica romántica los envuelve, la mirada les delata.Son sus primeras miradas, miradas que nunca olvidaran.
Ya es tarde y los ancianos apuran y disfrutan hasta el último momento de aquella noche de Verano.
Con miradas nerviosas se buscan los compromisos en aquella vieja plaza.
Siempre envidio aquellas parejas que juntas iban.
Las noches se hacían eternas junto a aquella vieja barra.
A escondidas siempre tuvo que compartir su amor.
Martinico.