Mis dias preferidos de playa son: yo solita, una buena tumbona una gran toalla, un buen libro y al solei. Entoces me entra ese sueñecillo, acomodo la sombrilla bajo la tumbona y sigo leyendo hasta que el libro cae abierto sobre mi pecho y dejo que la brisa del mar me cante una nana. No pienso en nada, solo en ese momento y en el placer que me causa la soledad. Duermo con ese sueño reparador que ni mil valiums consiguen. Despierto, me doy un chapuzon y camino, dejando que la brisa me de en la cara y despierte en mi las ganas de vivir y dar las gracias por esos dias de descanso. Una que ha de ir todos los dias a los Rosales andando.