Ya cansada de pedir y mendigar por la salud de su ser más querido, la anciana decide sentarse en un escalón y llorar en silencio la desdicha que le ha tocado vivir.Ante ella los impresionantes valles que llevan al Guadiana Menor.Con un pañuelo enjuto y seco limpia una y otra vez las lágrimas de los surcos de su envejecida cara por el paso del tiempo y por las miserias que ha debido soportar.Es tal la pena que me embargaba al verla que decido acercarme a ella.
Con paso lento y pausado llego hasta su lado, la saludo muy cordialmente y me ofrezco a ayudarla, ¿perdóneme Señora, la he visto tan afligida que no he podido más que acercarme para ofrecerle mi ayuda si en algo la necesita?, ¡no creo que nos puedas ayudar, pues su mal no tiene cura y "ya solo esperamos un milagro"!Aún y asi decidi escucharla, a sabiendas que su realidad me iba a destrozar el alma.Tras estar un buen rato sentado junto a ella mis presagios se cumplieron y me senti más fuerte que nunca, por prestar mi atención y alma a aquella anciana.
Miro a mi alrededor y veo la plaza llena de relatos, relatos para desgarrar el alma a cualquier ser humano.
Por un momento me detengo frente a la poesía de Machado, no me puedo quitar el relato de la anciana de la cabeza.Un nudo se me hace en la garganta y esta seria la segunda vez que derramar una lágrima ante la poesía de Machado.Tras de mi la tragedia y el dolor se podia palpar entre los presentes.
Decidimos irnos al vadillo.No era la primera vez que caminaba con la mirada perdida e inexpresiva.Por unos momentos pasaron por mi mente los momentos más dolorosos de mi vida.
Con la charla de mis padres me fui reponiendo sin olvidar.Los tenia a mi lado y tenia que estar con ellos.Una vez sentados en la terraza de aquel esplendido lugar me repuse y saludamos a todos los conocidos que a nuestra mesa se acercaban, entre anecdotas y saludos se me paso el tiempo.Unos peces comen las migajas que los presentes le obsequiaban.Los viejos alamos nos cobijaban de aquel caliente Sol mañanero.El y venir de las gentes era constante, familias enteras sentadas alrededor de las mesas, los niños juguetean y le dan al dia ese toque de vida y sosiego.
¡Perdonarme los creyentes por no dedicarle un párrafo a la Virgen!.Y con esto termino mis relatos.La verdad que me relaja escribir este tipo de relatos, aún estando descoordinados y con los signos de puntuación donde no debieran estar.Como podeis observar en cada relato me voy a lo anacrónico y triste... ¡sera la distancia!o puede que sea mi estado de animo al recordar ciertos tramos de mi vida.Lo importante en este caso es la afinidad, el revivir desde la distancia momentos de nuestra infancia y al margen de mi estado de animo...
Un saludo muy cordial a todos.
Martinico.
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Con paso lento y pausado llego hasta su lado, la saludo muy cordialmente y me ofrezco a ayudarla, ¿perdóneme Señora, la he visto tan afligida que no he podido más que acercarme para ofrecerle mi ayuda si en algo la necesita?, ¡no creo que nos puedas ayudar, pues su mal no tiene cura y "ya solo esperamos un milagro"!Aún y asi decidi escucharla, a sabiendas que su realidad me iba a destrozar el alma.Tras estar un buen rato sentado junto a ella mis presagios se cumplieron y me senti más fuerte que nunca, por prestar mi atención y alma a aquella anciana.
Miro a mi alrededor y veo la plaza llena de relatos, relatos para desgarrar el alma a cualquier ser humano.
Por un momento me detengo frente a la poesía de Machado, no me puedo quitar el relato de la anciana de la cabeza.Un nudo se me hace en la garganta y esta seria la segunda vez que derramar una lágrima ante la poesía de Machado.Tras de mi la tragedia y el dolor se podia palpar entre los presentes.
Decidimos irnos al vadillo.No era la primera vez que caminaba con la mirada perdida e inexpresiva.Por unos momentos pasaron por mi mente los momentos más dolorosos de mi vida.
Con la charla de mis padres me fui reponiendo sin olvidar.Los tenia a mi lado y tenia que estar con ellos.Una vez sentados en la terraza de aquel esplendido lugar me repuse y saludamos a todos los conocidos que a nuestra mesa se acercaban, entre anecdotas y saludos se me paso el tiempo.Unos peces comen las migajas que los presentes le obsequiaban.Los viejos alamos nos cobijaban de aquel caliente Sol mañanero.El y venir de las gentes era constante, familias enteras sentadas alrededor de las mesas, los niños juguetean y le dan al dia ese toque de vida y sosiego.
¡Perdonarme los creyentes por no dedicarle un párrafo a la Virgen!.Y con esto termino mis relatos.La verdad que me relaja escribir este tipo de relatos, aún estando descoordinados y con los signos de puntuación donde no debieran estar.Como podeis observar en cada relato me voy a lo anacrónico y triste... ¡sera la distancia!o puede que sea mi estado de animo al recordar ciertos tramos de mi vida.Lo importante en este caso es la afinidad, el revivir desde la distancia momentos de nuestra infancia y al margen de mi estado de animo...
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Martinico.
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