HUESA: Calle la Iglesia: La Calle de la Iglesia es una de...

Calle la Iglesia:
La Calle de la Iglesia es una de las calles más antiguas del pueblo hasta la altura de lo que antes eran los caños.
Unas amplias y viejas casas con un gran corral trasero.Aún con el paso de los años se mantienen en un buen estado de conservación. No fueron diseñadas por Arquitectos, fueron diseñadas y moduladas a la forma que cada uno de sus propietarios quiso darle, con esmero y tenacidad levantarón sus casas de piedra y barro.
En la misma puerta de la Iglesia comienza la calle hasta cruzarse una vez ya fuera del pueblo con la Calle Real.Al igual que la Calle Real, la Calle de la Iglesia guarda recuerdos e Historias jamas escritas.
Al principio de la calle y justo al lado de la Iglesia, (hoy parque y fuente)el cementerio antiguo, a lo largo de los años se han contado cientos de ralatos, apariciones y ruidos provenientes del más allá, con el tiempo todo quedo en meros relatos.
Frente a este ya desaparecido cementerio se encontraba la tienda-casa de Ramón Lopez y su variedad de productos, velas para las ofrendas y para dias de Semana Santa.Ramón Lopez un comerciante donde los allá, nunca se le vio mal vestido, era un Señor de ciudad, refinado en su hablar y discreto en su hacer.
Siempre me llamo la atención la imagen de la virgen que Nemesio tenia en una de sus ventanas y la hendedura en la parte baja de la ventana para las monedas.
La casa de mi abuela y aquellos jarrones chinos, me aterrorizaba dormir en uno de aquella cámaras (dormitorios).Sus gestos apacibles y la obsesión por la limpieza.
Con la libreta de caligrafía en una mano y la pequeña silla en la otra mano recorría dia tras dia la Calle de la Iglesia hasta llegar a una pequeña habitación que la Felipa tenia para dar clase a niños que no podiamos ni levantar la pequeña silla del suelo y arrastras y otras veces en peso llegábamos extenuados a sus clases particulares, En la habitación contigua o cuadra se encontraba el cuarto de las ratas, solo pensarlo el pánico nos jugaba malas pasadas y algunos trinábamos haciéndonos "pis" en el pantalón, y aquella tabla que tanta gracia les hacia a los profesores cuando la veían clugir en la palma de la mano de niños de corta edad (jarabe de palo)le solían decir estos Señores educadores.Una vez finalizada la clase teniamos que quedarnos para repasar una y otra vez las tablas de multiplicar y cantarse-las al profesor mientras la Señorita educadora que de fuera venia le miraba con cara laceiba al Señor educador, miradas insinuantes, miradas complacientes, no se nada más.
Voy a seguir con el relato, pero hay cosas que aún con el paso del tiempo son incomprensibles.
Los caños siempre fue sitio de juego a la salida del colegio y desde alli el municipal conducia el agua a ciertos sectores del pueblo.En verano los que viviamos en la parte alta del pueblo teniamos que coger todo tipo de artilugio para ir a los vecinos que más abajo vivian a recoger un poco de agua, siempre tuvimos ese problema y ahora que hay más sequia no existe ese problema "las cosas del General" y demás...
Una vez más he de decir que hay actos y cosas incomprensibles y que también hay que darles cabida en los relatos, pues forma parte de las Historias del pueblo, unas más agradables y otras no tanto.Un saludo a todos.
Martinico.