Tras aquel viejo ventanal de limpios cristales y cortinas de color apagado me llama la atención la letra de una canción, su voz suave y melódica le da un toque especial a la mañana.Era una mañana de Septiembre, era el primer dia de colegio.Nunca se la vio pasear, nunca se supo mucho de ella, siempre se la recordara tras aquel viejo ventanal, siempre se la recordara con su blanca palidez, la misma palidez que el Otoño le habia dado a la mañana.
Me encamino por la Calle Real abajo, intento entretenerme y no lo consigo.Me gustaba mi nueva cartera, una cartera mochila de color marrón que dias atrás mi madre me habia comprado, estaba muy emocionado con mi nuevo maletin, pero me aterrorizaba la vuelta al colegio, el griterio, los castigos, las competiciones para ver quien toma las riendas sobre los demás alumnos.
Tras mucho tiempo de estar haciendo cola me destinan a los patios y junto a un par de amigos del año anterior, no habiamos repetido curso y ya estamos en 3º de EGB, estaba emocionado y nervioso, las historias que se contaban haciendo cola sobre el profesor no eran aterradoras, si no más bien agradables, Esto me tranquilizo y a pesar del pálido y lluvioso dia, empezo a gustarme la idea de volver al colegio, tener a unos amigos junto a mi y empezar a estudiar sin miedos.
Por unos momentos nos quedamos todos mirando la entrada principal de los patios.Su gesto era agradable, de complexion más bien delgada, nos sonrie y nos abre la puerta, su afecto fue para todos y por igual.
Con el paso de los años aún y de lejos lo suelo ver, es un gran profesor, es una buena persona.Con esto no es que quiera decir que el resto de profesores no lo fuesen, más bien son diferentes formas de tratar a los niños.
Aquellos recreos y las carreras endiabladas hasta llegar a la puerta de la panadería de Carlos, cinco pesetas era el precio de aquellas tortas embadurnadas de azúcar.En una de esas carreras alguno que otro perdiamos el dinero y nos tocaba compartir, compartiamos y la amistad aún se hacia más fuerte.Ese Otoño todo lo veia de otro color y es que con muy poco se le puede hacer a un niño feliz, solo con una agradable sonrrisa, tan solo con un poco de consideración.
La lluvia era intensa, calles en silencio, las hojas se aremolinan en rincones y callejones, solo quedamos niños y ancianos, pues era Septiembre la temporada de la Vendimia.Aún quedan en la pista y Calle Real los banderines de dias de fiesta, aún se puede oler aquellas manzanas caramelizadas, aún se puede oir el sonido celestial de las atracciones de feria, me costaba hacerme a la idea que el Verano habia terminado, que la feria habia terminado y que el crudo Invierno nos haria pasear en silencio.
Parecia una cita diaria el tener que ir un dia si y otro tambié a coger numero en la consulta del medico para los abuelos, en cada casa una farmacia particular, medecinas para todos los males, siempre el mismo diagnostico, monotonia en los que haceres, diagnosticos a la ligera.
Martinico.
Me encamino por la Calle Real abajo, intento entretenerme y no lo consigo.Me gustaba mi nueva cartera, una cartera mochila de color marrón que dias atrás mi madre me habia comprado, estaba muy emocionado con mi nuevo maletin, pero me aterrorizaba la vuelta al colegio, el griterio, los castigos, las competiciones para ver quien toma las riendas sobre los demás alumnos.
Tras mucho tiempo de estar haciendo cola me destinan a los patios y junto a un par de amigos del año anterior, no habiamos repetido curso y ya estamos en 3º de EGB, estaba emocionado y nervioso, las historias que se contaban haciendo cola sobre el profesor no eran aterradoras, si no más bien agradables, Esto me tranquilizo y a pesar del pálido y lluvioso dia, empezo a gustarme la idea de volver al colegio, tener a unos amigos junto a mi y empezar a estudiar sin miedos.
Por unos momentos nos quedamos todos mirando la entrada principal de los patios.Su gesto era agradable, de complexion más bien delgada, nos sonrie y nos abre la puerta, su afecto fue para todos y por igual.
Con el paso de los años aún y de lejos lo suelo ver, es un gran profesor, es una buena persona.Con esto no es que quiera decir que el resto de profesores no lo fuesen, más bien son diferentes formas de tratar a los niños.
Aquellos recreos y las carreras endiabladas hasta llegar a la puerta de la panadería de Carlos, cinco pesetas era el precio de aquellas tortas embadurnadas de azúcar.En una de esas carreras alguno que otro perdiamos el dinero y nos tocaba compartir, compartiamos y la amistad aún se hacia más fuerte.Ese Otoño todo lo veia de otro color y es que con muy poco se le puede hacer a un niño feliz, solo con una agradable sonrrisa, tan solo con un poco de consideración.
La lluvia era intensa, calles en silencio, las hojas se aremolinan en rincones y callejones, solo quedamos niños y ancianos, pues era Septiembre la temporada de la Vendimia.Aún quedan en la pista y Calle Real los banderines de dias de fiesta, aún se puede oler aquellas manzanas caramelizadas, aún se puede oir el sonido celestial de las atracciones de feria, me costaba hacerme a la idea que el Verano habia terminado, que la feria habia terminado y que el crudo Invierno nos haria pasear en silencio.
Parecia una cita diaria el tener que ir un dia si y otro tambié a coger numero en la consulta del medico para los abuelos, en cada casa una farmacia particular, medecinas para todos los males, siempre el mismo diagnostico, monotonia en los que haceres, diagnosticos a la ligera.
Martinico.