Ya llegan los primeros claros del dia.Unos hilos de humó entre los Olivares.Ya llega el dia Madre, ya llega el dia( le dice la niña a la madre).Ataviados con bolsos, varas y mantones se pierden al final del camino, tras ellos unos perros pequeños juguetean.
Era una gélida mañana de primeros de Diciembre, a nuestro paso los picos nos saludan.Aún era más gélido el frió de la Vega la Higuera.Como una neblina o humo sale de las aguas del Guadiana Menor.Un blanco manto de escarcha cubre su suelo.la gente saluda al pasar mientras frontan las manos de los niños al rededor de la lumbre.Un constante ir y venir de personas por aquellas viejas trochas y caminos.
No, dejan de humear las chimeneas de los viejos cortijos.Era medio dia y aún sentimos el frio.Sentados al rededor de la lumbre fiambreras de embutido, alforjas de comida, barjas hechas a mano de los mejores espartizales de la dehesa.
Trás el medio dia unas nubes blanca se ciernen sobre los Picos.Nos apresuramos a guardar lo recogido.Mulos y burros ya estan cargados y rezamos poder llegar a Huesa.Tras la gélida mañana el cielo nos anunciaba Lluvia.Bajo impermeables y paraguas los caminos se hacían intransitables para todas las personas que a Huesa nos dirigíamos.
No perdia de vista la rama de pino que encima de los sacos de aceituna iba.Era el mes de las Navidades.Eran dias entrañables.Al final pudimos subir hasta Barrazano y desde alli se podia observar el humo de las chimeneas.De uno de los bolsos, una pequeña radio no deja de dedicar musica Navideña.
La tarde era fria y lluviosa, nos encaminamos por la calle Guadiana de la mano de abuela y madre, aún teniamos que comprar, aún teniamos que comprar adornos para el pequeño árbol de navidad.Mientras abuelo y padre soportan la inclemencia del tiempo en la puerta de la vieja cooperativa.
Aún viviendo sola nunca perdio el espiritu Navideño, siempre la vi sola, por una de aquellas viejas ventanas que dan a la calle Real, se le podia ver su pequeño árbol de Navidad frente a la casa de Miguel de la Luz.Aquellos Belenes tan iluminados tras el escaparate de la tienda de José Maria.
Al abrigo del fuego de la chimenea nos disponemos a montar nuestro pequeño árbol de Navidad.Era el más bonito de todos, pense. Trás cenar nos sentamos alrededor de los abuelos para escuchar sus relatos e historias, de fondo la musica Navideña nos da la paz y armonia.Nunca quise despertar de aquel maravilloso sueño.Nunca pense que el tiempo estaba corriendo, nunca pense que un dia los perderia.Nunca pense que en dias de todos los Santos deambularia por aquel viejo cementerio, añorando y sollozando la perdida de seres tan queridos.
Martinico.
Era una gélida mañana de primeros de Diciembre, a nuestro paso los picos nos saludan.Aún era más gélido el frió de la Vega la Higuera.Como una neblina o humo sale de las aguas del Guadiana Menor.Un blanco manto de escarcha cubre su suelo.la gente saluda al pasar mientras frontan las manos de los niños al rededor de la lumbre.Un constante ir y venir de personas por aquellas viejas trochas y caminos.
No, dejan de humear las chimeneas de los viejos cortijos.Era medio dia y aún sentimos el frio.Sentados al rededor de la lumbre fiambreras de embutido, alforjas de comida, barjas hechas a mano de los mejores espartizales de la dehesa.
Trás el medio dia unas nubes blanca se ciernen sobre los Picos.Nos apresuramos a guardar lo recogido.Mulos y burros ya estan cargados y rezamos poder llegar a Huesa.Tras la gélida mañana el cielo nos anunciaba Lluvia.Bajo impermeables y paraguas los caminos se hacían intransitables para todas las personas que a Huesa nos dirigíamos.
No perdia de vista la rama de pino que encima de los sacos de aceituna iba.Era el mes de las Navidades.Eran dias entrañables.Al final pudimos subir hasta Barrazano y desde alli se podia observar el humo de las chimeneas.De uno de los bolsos, una pequeña radio no deja de dedicar musica Navideña.
La tarde era fria y lluviosa, nos encaminamos por la calle Guadiana de la mano de abuela y madre, aún teniamos que comprar, aún teniamos que comprar adornos para el pequeño árbol de navidad.Mientras abuelo y padre soportan la inclemencia del tiempo en la puerta de la vieja cooperativa.
Aún viviendo sola nunca perdio el espiritu Navideño, siempre la vi sola, por una de aquellas viejas ventanas que dan a la calle Real, se le podia ver su pequeño árbol de Navidad frente a la casa de Miguel de la Luz.Aquellos Belenes tan iluminados tras el escaparate de la tienda de José Maria.
Al abrigo del fuego de la chimenea nos disponemos a montar nuestro pequeño árbol de Navidad.Era el más bonito de todos, pense. Trás cenar nos sentamos alrededor de los abuelos para escuchar sus relatos e historias, de fondo la musica Navideña nos da la paz y armonia.Nunca quise despertar de aquel maravilloso sueño.Nunca pense que el tiempo estaba corriendo, nunca pense que un dia los perderia.Nunca pense que en dias de todos los Santos deambularia por aquel viejo cementerio, añorando y sollozando la perdida de seres tan queridos.
Martinico.