A pesar de estar a primeros de Noviembre, aún hacia muy buena temperatura, los primeros claros del dia dejaban ver un cielo total-mente despejado.
Era dia de fiesta, era el dia de todos los Santos.
Ya en visperas les tenian preparados sus vestiditos y trajes para el dia festivo.Un incesante corretear, ya en el jardin colocadas las mesas para los que pasean.De la mano de sus padres al cementerio van, flores y velas en sus manos, incesantes preguntas, la soleada mañana anima a pasear, uno tras otro esperan su turno en el kiosco, padres degustando un aperitivo en los viejos bares de toda la vida, caidas, llantos y risas le dan vida a la calle principal del pueblo.
Saltan y rien de la mano de sus padres, no saben donde van, les impresiona velas y coronas.A la entrada del viejo cementerio cambian su semblante, ya no saltan y ni rien, solo observan perplejos el despliegue de flores y coronas por todo el cementerio, observan a sus padres con un semblante serio.Tras estar unos momentos en el cementerio deciden seguir su paseo por la calle principal del pueblo, era un ir y venir, era un constante saludar a amigos del colegio.
Repican las campanas, en la puerta un incesante corretear, dentro del templo los mayores rezan y cantan.
La pequeña fuente del jardin aguanta tirones y empujones.a los lados de la vieja carretera los frondosos olivares del llano, un ir y venir, un constante paseo de ancianos y niños le dan vida a la mañana, una mañana de primeros de Novienbre.Unos decidieron pasear, otros se marcharon a la Sierra y los que menos, decidieron comer y pasear a orillas del Guadiana Menor, el Tarai y la adelfa impregnan la Vega con su olor suave y fresco, Jilgueros y avutardas chapotean a orillas del rio, se mecen de taray en taray canturreando a la mañana.De la chimenea del viejo cortijo empieza a salir un hilo de humo, mientras los niños juguetean y los padres charlan sentados a orillas del rio, la anciana les prepara la comida que antaño le preparaba su madre y abuela en el mismo lugar, a orillas del Guadiana Menor, de las paredes del viejo cortijo aun cuelgan recuerdos del pasado, el viejo candil, almanaques de medio siglo atras, alguna que otra fotografia descolorida, junto a la chimenea, estrevedes y tenazas, echas por el viejo herrero del pueblo, El suelo es de piedra y en un rincon la vieja escoba de carrizos y aneas, la vieja puerta de dos banderas."¡Vaya! por donde voy ya, desde la puerta de la iglesia, el jardin, calle Real y cementerio, vaya salto que he pegado, a este paso termino otra vez en la estación de Huesa y la anciana junto al anden.A orillas del Guadiana Menor eran chirridos, y el mandil lleno de lamparones y con las greñas encima de la sarten, ellos esobinaos en los troncos de las olivas con la bota del vino al lao".
Martinico.
Era dia de fiesta, era el dia de todos los Santos.
Ya en visperas les tenian preparados sus vestiditos y trajes para el dia festivo.Un incesante corretear, ya en el jardin colocadas las mesas para los que pasean.De la mano de sus padres al cementerio van, flores y velas en sus manos, incesantes preguntas, la soleada mañana anima a pasear, uno tras otro esperan su turno en el kiosco, padres degustando un aperitivo en los viejos bares de toda la vida, caidas, llantos y risas le dan vida a la calle principal del pueblo.
Saltan y rien de la mano de sus padres, no saben donde van, les impresiona velas y coronas.A la entrada del viejo cementerio cambian su semblante, ya no saltan y ni rien, solo observan perplejos el despliegue de flores y coronas por todo el cementerio, observan a sus padres con un semblante serio.Tras estar unos momentos en el cementerio deciden seguir su paseo por la calle principal del pueblo, era un ir y venir, era un constante saludar a amigos del colegio.
Repican las campanas, en la puerta un incesante corretear, dentro del templo los mayores rezan y cantan.
La pequeña fuente del jardin aguanta tirones y empujones.a los lados de la vieja carretera los frondosos olivares del llano, un ir y venir, un constante paseo de ancianos y niños le dan vida a la mañana, una mañana de primeros de Novienbre.Unos decidieron pasear, otros se marcharon a la Sierra y los que menos, decidieron comer y pasear a orillas del Guadiana Menor, el Tarai y la adelfa impregnan la Vega con su olor suave y fresco, Jilgueros y avutardas chapotean a orillas del rio, se mecen de taray en taray canturreando a la mañana.De la chimenea del viejo cortijo empieza a salir un hilo de humo, mientras los niños juguetean y los padres charlan sentados a orillas del rio, la anciana les prepara la comida que antaño le preparaba su madre y abuela en el mismo lugar, a orillas del Guadiana Menor, de las paredes del viejo cortijo aun cuelgan recuerdos del pasado, el viejo candil, almanaques de medio siglo atras, alguna que otra fotografia descolorida, junto a la chimenea, estrevedes y tenazas, echas por el viejo herrero del pueblo, El suelo es de piedra y en un rincon la vieja escoba de carrizos y aneas, la vieja puerta de dos banderas."¡Vaya! por donde voy ya, desde la puerta de la iglesia, el jardin, calle Real y cementerio, vaya salto que he pegado, a este paso termino otra vez en la estación de Huesa y la anciana junto al anden.A orillas del Guadiana Menor eran chirridos, y el mandil lleno de lamparones y con las greñas encima de la sarten, ellos esobinaos en los troncos de las olivas con la bota del vino al lao".
Martinico.