HUESA: Tocar a zafarrancho Es curioso como se movilizan....

Tocar a zafarrancho
Es curioso como se movilizan. Nombras a una orden o congregación religiosa, a un sacerdote y tocan a zafarrancho.
De los sitios más insospechados, personas, alguna conocida y la mayoría no, a veces hasta instigados, que acuden en tropel a defender al comentado.
Les trae sin cuidado si lo que se dice es cierto o falso. Es más, se niegan a entrar en eso porque siempre son imputaciones verdaderas. Protestan de la mención. No de la verdad o la mentira de la mención. Según ellos son intocables e innombrables. Salvo que sea para nombrarles profetas, mártires de la insoportable jerarquía, teólogos o conciencia única de la Iglesia.
Pues, van dados. Como seguro habrán comprobado no tengo el menor sentido reverencial por sus reverencias. Y cada vez son menos. Dedicados toda su vida a mirarse con delectación el ombligo, y los ombligos amigos, se encuentran ahora que apenas tienen a donde mirar. La receta es la de siempre. Ajo, agua y mucha resina. Yo no soy el culpable, aunque me alegre mucho, de vuestra esterilidad. Os habéis quedado solos. Solísimos. Es vuestro problema. Que no se resuelve con que algunos y algunas, hoy estoy condescendiente con vuestro lenguaje, vengan a contarme su indignación. Su indignación no razonada. Irracional. Y antieclesial.
La cigüeña de la torre.