HUESA: Relato. ¡Vaya CR!, por un momento crei haber firmado...

Relato.
¡Vaya CR!, por un momento crei haber firmado yo el comentario.
08 De la mañana, algunos ancianos ya llevan horas esperando su turno.No son achaques de la vejez, el tiempo y la vida les ha maltratado, sus dolencias no son fingidas.Junto a la puerta un anciano espera su turno, los demás sentados en unos bancos de madera esperan turno y buenas noticias.
El ir y venir de gente es constante, algunos ancianos por su avanzada edad pierden la noción del tiempo o por humildad lo ultimo que desearian seria discutir con alguien obcecado en querer ser antes que nadie.
La madrugadora-recien llegada: ¡Qué por donde va ya!.
Anciana-¡pues me toca a mi y detras a esta Señora!.
Madrugadora-¡Como que te toca a ti!.
Anciana-¡aqui llevamos toda la mañana esperando!
Madrugadora-¡No, no eso no es asi!
Anciana-¡pues de que otra manera ha de ser!
Madrugadora-¡ahora me toca a mi, porque mi tio vino a pillar vez para mi, para mi tia, mi madre y mi sobrina!
Anciana-yo no he visto a su tio.
Madrugadora-pues claro que no lo habia visto, porque mi tio se marcho y se lo dijo a otra persona que habia aqui, y si el no esta, la vez ya nos la pillo.
Anciana-¡pero mujer que llevamos toda la mañana aqui esperando!
Madrugadora-ya, pero ese no es mi problema, a mi ya me pillaron la vez para entrar.
Las resignadas y humildes ancianas lo ultimo que desearian seria una confrontación con ese tipo de personas.
Al final la madrugadora pasa a ver al medico y a su salida mira de reojo a los que alli aún esperan, una mirada altanera, prepotente y desconsiderada, se cruza con otra madrugadora y le dice:¡desde luego que poca verguenza tiene alguna gente!¡resulta que no me querian dejar pasar.
Segunda madrugadora-¡la gente es que no tiene conocimiento!.
Primera madrugadora-¡las abuelas no tienen nada que hacer y piensan que todas somos igual!.
Al final la madrugadora se marcha a un comercio cualquiera para poner verde a todo el que se le antoja, llega a casa con la hora tan escasa de comerse un bocadillo, echar la siesta y tras la siesta el culebron televisivo de cada dia.
Este relato termina aqui y solo me queda añadir que por favor seamos un poco más considerados y respetuodos con los ancianos.un saludo a todos.
Martinico.