Nos quedan dos Semanas para el Mes de las Navidades, ya mismo estamos de viajes y celebraciones.
Ya mismo en cada Ciudad, Pueblo y Aldea iluminan sus calles.Hay gente que dice que no le gustan las Navidades, a mi en particular si que me gustan, pues son dias muy entrañables.
Es una pena que esos dias algunas personas los tengan que pasar solos, son dias que cerramos nuestras puertas y nos mostramos ajenos a la soledad y al destino incierto de algunos ancianos del pueblo.
Ancianos que ven pasar esos dias y noches en la más absoluta soledad, nadie se acerca para felicitarles, nadie llama a sus puertas.
Relato.
Le llama la atención el sonido de unas panderetas, con paso lento se acerca hasta la puerta, le sigue su viejo Gato gris.El ir y venir de niños le hacen sentirse bien aún siendo por poco tiempo, se acerca y les da unas monedas, los niños les dan las gracias y desaparecen al final de la calle.De su vieja arca saca un pequeño árbol artificial y ya descolorido por el paso del tiempo, Tras colocarlo en un rincón busca afanosamente entre recuerdos de la viaja arca algo que ponerle, algo que le de vida a la ilusión de años atras.Por un momento cesa en su intento, pero el espiritu Navideños le hace seguir buscando, urgando en aquella vieja arca, el recuerdo la desorienta, hacia ya tiempo que sus mejillas no sentian la humedad de una amarga lagrima, en sus manos el vestido de comunión y con el, el recuerdo de aquel precioso dia de primavera.
Unas guirnaldas descoloridas por el paso del tiempo, con manos temblorosas coloca las guirnaldas sobre el viejo árbol de Navidad, de su vieja Radio melodias Navideñas.
Tras vestirse con el riguroso color negro en sus prendas para tardes de misa, sale a la calle y tras ella deja a su viejo Gato gris, amigo que nunca la deja sola, en la calle busca alguna vecina, algún consuelo, y al final se da cuenta que esta abrazada a su silencio.
Esos dias de Navidad son dias muy entrañables, hagamos que sea para todos, no le demos de lado a quien más nos necesita, no les demos de lado a los que ya por si mismo y a duras penas pueden valerse por si mismos.
Martinico.
Ya mismo en cada Ciudad, Pueblo y Aldea iluminan sus calles.Hay gente que dice que no le gustan las Navidades, a mi en particular si que me gustan, pues son dias muy entrañables.
Es una pena que esos dias algunas personas los tengan que pasar solos, son dias que cerramos nuestras puertas y nos mostramos ajenos a la soledad y al destino incierto de algunos ancianos del pueblo.
Ancianos que ven pasar esos dias y noches en la más absoluta soledad, nadie se acerca para felicitarles, nadie llama a sus puertas.
Relato.
Le llama la atención el sonido de unas panderetas, con paso lento se acerca hasta la puerta, le sigue su viejo Gato gris.El ir y venir de niños le hacen sentirse bien aún siendo por poco tiempo, se acerca y les da unas monedas, los niños les dan las gracias y desaparecen al final de la calle.De su vieja arca saca un pequeño árbol artificial y ya descolorido por el paso del tiempo, Tras colocarlo en un rincón busca afanosamente entre recuerdos de la viaja arca algo que ponerle, algo que le de vida a la ilusión de años atras.Por un momento cesa en su intento, pero el espiritu Navideños le hace seguir buscando, urgando en aquella vieja arca, el recuerdo la desorienta, hacia ya tiempo que sus mejillas no sentian la humedad de una amarga lagrima, en sus manos el vestido de comunión y con el, el recuerdo de aquel precioso dia de primavera.
Unas guirnaldas descoloridas por el paso del tiempo, con manos temblorosas coloca las guirnaldas sobre el viejo árbol de Navidad, de su vieja Radio melodias Navideñas.
Tras vestirse con el riguroso color negro en sus prendas para tardes de misa, sale a la calle y tras ella deja a su viejo Gato gris, amigo que nunca la deja sola, en la calle busca alguna vecina, algún consuelo, y al final se da cuenta que esta abrazada a su silencio.
Esos dias de Navidad son dias muy entrañables, hagamos que sea para todos, no le demos de lado a quien más nos necesita, no les demos de lado a los que ya por si mismo y a duras penas pueden valerse por si mismos.
Martinico.