Para el que manda saludos desde Santiago, me imagino quien eres o mejor dicho, de la familia que procedes. Yo tambien te mando un saludo para ti y los tuyos pero te ruego entres en la pagina del escudo, en esta, siento verguenza ajena de que se vea a los extremos que se ha llegado con un problema que no tenia que haber salido de donde empezo, la iglesia. Hueseño.