(11 M)
Si solo pensamos en los efectos, cualquier persona que tuviera un mínimo de esta condición, abominaría del terrorismo. Sobre todo porque está dirigido contra gente inocente; estudiantes, trabajadores, ejecutivos, peones de obra, emigrantes, altos, bajos, rubios, morenos, … da igual, el caso es sembrar el terror.
Pero deberíamos pensar también en las causas, en el caldo de cultivo de donde sale gente que es capaz de producir una situación como la del 11 M: matar y después suicidarse. En qué sociedad han crecido, qué educación han recibido de sus padres, como es posible preparar una cabeza en que quepa tanto odio…….
Es aquí donde creo que el 11 M, aparte del profundo dolor, nos debe servir para aprender y que no se repita.
No es posible que el “primer mundo” siga con su nivel de bienestar a costa del “tercer mundo” (para quién esté interesado que lea el artículo sobre el petróleo de Guinea Ecuatorial en El País de ayer) y para ello apoyemos a regímenes auténticamente feudales como Arabia Saudita, Dubai, Emiratos Arabes, etc., cuando no dictatoriales como Guinea, Nigeria, etc.
No es posible que haya nosecuantos cientos de resoluciones de la ONU contra la ocupación de territorios palestinos por el estado de Israel (no confundir con judíos) y sigamos mirando para otro lado.
No es posible, en fin, no hacer nada (sobre todo culturalmente) contra integristas que siguen manteniendo la discriminación de la mujer hasta casi la esclavitud, que condenan a muerte por expresar una opinión (Salman Rushdie), que practican la lapidación (Amina Lawal, Leyla, etc.) y aún hablan de “guerras de religión”.
Se mantiene vigente que “la religión es el opio del pueblo”
El Moli.
Si solo pensamos en los efectos, cualquier persona que tuviera un mínimo de esta condición, abominaría del terrorismo. Sobre todo porque está dirigido contra gente inocente; estudiantes, trabajadores, ejecutivos, peones de obra, emigrantes, altos, bajos, rubios, morenos, … da igual, el caso es sembrar el terror.
Pero deberíamos pensar también en las causas, en el caldo de cultivo de donde sale gente que es capaz de producir una situación como la del 11 M: matar y después suicidarse. En qué sociedad han crecido, qué educación han recibido de sus padres, como es posible preparar una cabeza en que quepa tanto odio…….
Es aquí donde creo que el 11 M, aparte del profundo dolor, nos debe servir para aprender y que no se repita.
No es posible que el “primer mundo” siga con su nivel de bienestar a costa del “tercer mundo” (para quién esté interesado que lea el artículo sobre el petróleo de Guinea Ecuatorial en El País de ayer) y para ello apoyemos a regímenes auténticamente feudales como Arabia Saudita, Dubai, Emiratos Arabes, etc., cuando no dictatoriales como Guinea, Nigeria, etc.
No es posible que haya nosecuantos cientos de resoluciones de la ONU contra la ocupación de territorios palestinos por el estado de Israel (no confundir con judíos) y sigamos mirando para otro lado.
No es posible, en fin, no hacer nada (sobre todo culturalmente) contra integristas que siguen manteniendo la discriminación de la mujer hasta casi la esclavitud, que condenan a muerte por expresar una opinión (Salman Rushdie), que practican la lapidación (Amina Lawal, Leyla, etc.) y aún hablan de “guerras de religión”.
Se mantiene vigente que “la religión es el opio del pueblo”
El Moli.