Quisiera pedir disculpas por exponer un tanto vehementemente lo de las faltas de ortografía.
Pero el problema de fondo no es si las permitimos o no. Eso es anecdótico.
Lo dramático es que no estamos siendo honestos con la gente joven y le estamos trasmitiendo el mensaje de “no pasa nada”. Pues bien, pasa.
Y pasa que hay que decirles que ahí fuera, en la sociedad, la competencia es terrorífica y que las únicas armas que van a tener son su inteligencia y su formación. Y que si no tienen un mínimo de ésta (el mínimo cada vez es más) siempre van a estar sometidos a la explotación económica y a la dictadura de los contratos basura. Y que en el mejor de los casos, se van a ganar la vida pero nunca crecerán como personas. Y que el tiempo del ji, ji y jaja y el llena que nos vamos se pasa y que al final de la película los triunfadores son los que se llevan a la tía buena a echarle siete polvos después de eructar sobre la tumba de los vencidos.
El Moli.
Pero el problema de fondo no es si las permitimos o no. Eso es anecdótico.
Lo dramático es que no estamos siendo honestos con la gente joven y le estamos trasmitiendo el mensaje de “no pasa nada”. Pues bien, pasa.
Y pasa que hay que decirles que ahí fuera, en la sociedad, la competencia es terrorífica y que las únicas armas que van a tener son su inteligencia y su formación. Y que si no tienen un mínimo de ésta (el mínimo cada vez es más) siempre van a estar sometidos a la explotación económica y a la dictadura de los contratos basura. Y que en el mejor de los casos, se van a ganar la vida pero nunca crecerán como personas. Y que el tiempo del ji, ji y jaja y el llena que nos vamos se pasa y que al final de la película los triunfadores son los que se llevan a la tía buena a echarle siete polvos después de eructar sobre la tumba de los vencidos.
El Moli.