HUESA: La tarde perdía la poca luz que habia dado el dia,...

La tarde perdía la poca luz que habia dado el dia, mirando en el horizonte se podía ver los últimos destellos de luz del dia.
La noche, se adueño de sus calles, promete ser una noche despiadadamente fría un manto de niebla se adueña de aquellas viejas calles.
Desde lejos se puede ver el viejo portón y junto a el una vieja y pequeña ventana la cual desprende una luz apagada, al fondo se puede ver a una anciana atareada con sus cosas, mientras dos niñas la miran enbelesadamente, las tres tienen prisa y bajo aquel manto de niebla se ve venir la silueta de una anciana y los dos ángeles que guardan de ella dándole amor y cariño, a mitad de la calle se detienen ¿abuela porque nos detenemos? ¿ te pasa algo ? no es nada hijas mías solo que cuando paso junto a esta vieja casa me quedo atrapada por mis recuerdos aquí vivieron mis padres y en ese pequeño tranco y siendo yo muy niña solía sentarme habeces con un trozo de pan entre mis manos ¿ abuela estas llorando? ¿no?¿hijas mías? ¡la abuela nunca llora! prosiguen su camino y bajo aquel aterrador manto de niebla desaparecen las tres.
¿Abuela yo también me quiero confesar? ¿hijas mías pero si vosotras no tenéis nada que confesar más que el cariño que yo os doy? sentadas en aquel viejo banco de madera, la abuela con la mirada perdida, sin querer se les pasan las horas.
Para la que a escrito el anterior monologo. Es muy bonito lo que has escrito, ¿no se porque no lo has firmado?, un saludo.
Martinico.