LA UNIóN HACE LA FUERZA
El amigo internauta que nos cuenta como hace unos años en la feria de ECOLIVA aparecieron personas de todos los lugares pero de Génave, sólo y exclusivamente, las que pertenecían a la Cooperativa “de abajo” me ha hecho reflexionar. ¿Qué nos está pasando? El problema no es de ahora sino que lo venimos arrastrando hace varias décadas.
Hacemos “valer” lo de fuera y lo nuestro no le damos importancia. En cualquier ámbito así ocurre: albañilería, carpintería, fontanería, electricidad, educación, sanidad, carnicería, pescadería, industria textil, peluquería, panadería, estética, restauración y tantas otras ocupaciones y servicios que quien los realiza pone su mayor esfuerzo pero nosotros, los genaveros, nos empeñamos por que esos esfuerzos e ilusiones no lleguen a buen fin.
Cuántas veces hemos dicho: si en ese bar no ponen nada más que lo mismo, esos albañiles no trabajan ni lo hacen bien, ese comerciante lo vende todo muy caro, la peluquera “tal” no corta el pelo correctamente, ese maestro es malísimo, esa enfermera no vale, ese carnicero no corta las chuletas como debiera..., en fin, y podría estar enumerando un montón de casos. En cambio, al que viene de fuera le damos lo mejor de nosotros: el camión que trae comestibles lo da todo baratísimo, el carnicero que buenas chuletas lleva, qué buenas tapas ponen en otros pueblos, que albañiles más trabajadores y artistas que son los que vienen, fulanico que es de Terrinches ( u otro pueblo) que persona más buena... ¡Ojo! no quiero que se me mal interprete, hay que abrirse a los demás, acoger al de fuera pero... ¿ por qué no también al de dentro? Premiemos al que hace bien las cosas y al que no, aconsejémosle. Mucha gente dice: ¡Ah, yo no le digo nada por que se puede enfadar. SEGúN SE DIGAN LAS COSAS, ASí SE TOMAN.
Una sonrisa no vale nada económicamente, ni es estrictamente necesaria, pero puede ser muy importante para quien la recibe. La paciencia, la caballerosidad, los modales, el respeto, la delicadeza, la belleza, la elegancia, el altruismo, la intimidad y tantos otros elementos del civismo que parecen simples y los estamos perdiendo con lo importantes que son.
¿Qué podemos hacer para que NUESTRO PUEBLO sea la casa común y para superar las barreras de individualismo, de intransigencia, de odio y de indiferencia que últimamente estamos sufriendo?
En un comentario alguien decía que deberíamos ser una PIñA, pues yo digo: úNAMONOS para que GéNAVE sea esa PIñA.
No os lo creeréis pero se me saltan las lágrimas. ¡Qué mal se pasa con todo esto!
PEñA LOS TOMACAS, LOS DOLENTES DEL TOMATE.
El amigo internauta que nos cuenta como hace unos años en la feria de ECOLIVA aparecieron personas de todos los lugares pero de Génave, sólo y exclusivamente, las que pertenecían a la Cooperativa “de abajo” me ha hecho reflexionar. ¿Qué nos está pasando? El problema no es de ahora sino que lo venimos arrastrando hace varias décadas.
Hacemos “valer” lo de fuera y lo nuestro no le damos importancia. En cualquier ámbito así ocurre: albañilería, carpintería, fontanería, electricidad, educación, sanidad, carnicería, pescadería, industria textil, peluquería, panadería, estética, restauración y tantas otras ocupaciones y servicios que quien los realiza pone su mayor esfuerzo pero nosotros, los genaveros, nos empeñamos por que esos esfuerzos e ilusiones no lleguen a buen fin.
Cuántas veces hemos dicho: si en ese bar no ponen nada más que lo mismo, esos albañiles no trabajan ni lo hacen bien, ese comerciante lo vende todo muy caro, la peluquera “tal” no corta el pelo correctamente, ese maestro es malísimo, esa enfermera no vale, ese carnicero no corta las chuletas como debiera..., en fin, y podría estar enumerando un montón de casos. En cambio, al que viene de fuera le damos lo mejor de nosotros: el camión que trae comestibles lo da todo baratísimo, el carnicero que buenas chuletas lleva, qué buenas tapas ponen en otros pueblos, que albañiles más trabajadores y artistas que son los que vienen, fulanico que es de Terrinches ( u otro pueblo) que persona más buena... ¡Ojo! no quiero que se me mal interprete, hay que abrirse a los demás, acoger al de fuera pero... ¿ por qué no también al de dentro? Premiemos al que hace bien las cosas y al que no, aconsejémosle. Mucha gente dice: ¡Ah, yo no le digo nada por que se puede enfadar. SEGúN SE DIGAN LAS COSAS, ASí SE TOMAN.
Una sonrisa no vale nada económicamente, ni es estrictamente necesaria, pero puede ser muy importante para quien la recibe. La paciencia, la caballerosidad, los modales, el respeto, la delicadeza, la belleza, la elegancia, el altruismo, la intimidad y tantos otros elementos del civismo que parecen simples y los estamos perdiendo con lo importantes que son.
¿Qué podemos hacer para que NUESTRO PUEBLO sea la casa común y para superar las barreras de individualismo, de intransigencia, de odio y de indiferencia que últimamente estamos sufriendo?
En un comentario alguien decía que deberíamos ser una PIñA, pues yo digo: úNAMONOS para que GéNAVE sea esa PIñA.
No os lo creeréis pero se me saltan las lágrimas. ¡Qué mal se pasa con todo esto!
PEñA LOS TOMACAS, LOS DOLENTES DEL TOMATE.