Yo doy mi voto de genavero iliste a SANTIAGO VICO JIMENEZ que fue alcalde en tres ocasiones diferente y, aunque fue presionado desde la Adsministración, posibilitó que nuestros antepasados cambiaran de vocación y la
ganadería diera paso al
olivar que hoy nos sustenta. Cuentan que detenía a los que roruraban el
monte por el día y soltoba en las
noches de luna para que continuaran con su labor devolviéndoles, incluso, las herramientas requisadas por los guardas de
campo del
Ayuntamiento.