Como os prometí, ahí tenéis la primera entrega deseando a todos los fuensanteños una feliz Navidad.
De mi pregón a las Fiestas de Fuensanta el año 2002
Ay campanas de mi Pueblo!
¡Mis campanitas lejanas!
Las que no suenan lo mismo
En ningún sitio del mapa.
Las de sones argentinos
Y celestes pentagramas,
Escritos por los Arcángeles
En los cristales del alba.
Aquel son crepuscular
Que anuncia las sombras largas,
Tañendo acorde en la sierra
Con la esquila trasmontana,
Que va tocando silencio
Entre los bosques de acacias;
Por donde el rebaño vuelve
Rumiando flor de guirnaldas
O "yerba-buena" del campo
Que encuentra por donde pasa;
Mientras ventea el redil
Que allá en el Pueblo le aguarda
Con un colchón bien mullido
De fina y de viva lana.
¡Ay campanas de mi pueblo!
Qué bien repican la nana
Cuando a un compadre rumboso
El "roña-roña" le cantan.
¡Cómo suena el campanillo!
Tilín, tilín; con qué gracia.
Los días de Misa Mayor
Sus tres badajos de plata
Ponen el grito en el cielo
Con música de plegarias.
Las campanas de esta pueblo
Parece que tienen alma;
Sobre todo cuando doblan
Tan tristes y acongojadas
Como si en cada din dan
Se desgranase una lágrima,
Porque ellas quisieran ser
Campanitas de rondalla.
¡Ay campanas de mi Pueblo!
¡Mis campanitas lejanas!
Las que sin querer clavaron
Aguijones en mi espalda.
Aguijones de cariño,
El día en que me marchara.
Aquella tarde de junio,
Del año en que me alejara,
Seguí de lejos, muy lejos
El eco acariciador
De su dulce serenada.
¡Ay, campanas de mi Pueblo!
¡campanitas de Fuensanta!
Mejores no las oí
Ni en la Catedral más alta.
F Olmo Osuna. Charlydriver@hotmail.com.
De mi pregón a las Fiestas de Fuensanta el año 2002
Ay campanas de mi Pueblo!
¡Mis campanitas lejanas!
Las que no suenan lo mismo
En ningún sitio del mapa.
Las de sones argentinos
Y celestes pentagramas,
Escritos por los Arcángeles
En los cristales del alba.
Aquel son crepuscular
Que anuncia las sombras largas,
Tañendo acorde en la sierra
Con la esquila trasmontana,
Que va tocando silencio
Entre los bosques de acacias;
Por donde el rebaño vuelve
Rumiando flor de guirnaldas
O "yerba-buena" del campo
Que encuentra por donde pasa;
Mientras ventea el redil
Que allá en el Pueblo le aguarda
Con un colchón bien mullido
De fina y de viva lana.
¡Ay campanas de mi pueblo!
Qué bien repican la nana
Cuando a un compadre rumboso
El "roña-roña" le cantan.
¡Cómo suena el campanillo!
Tilín, tilín; con qué gracia.
Los días de Misa Mayor
Sus tres badajos de plata
Ponen el grito en el cielo
Con música de plegarias.
Las campanas de esta pueblo
Parece que tienen alma;
Sobre todo cuando doblan
Tan tristes y acongojadas
Como si en cada din dan
Se desgranase una lágrima,
Porque ellas quisieran ser
Campanitas de rondalla.
¡Ay campanas de mi Pueblo!
¡Mis campanitas lejanas!
Las que sin querer clavaron
Aguijones en mi espalda.
Aguijones de cariño,
El día en que me marchara.
Aquella tarde de junio,
Del año en que me alejara,
Seguí de lejos, muy lejos
El eco acariciador
De su dulce serenada.
¡Ay, campanas de mi Pueblo!
¡campanitas de Fuensanta!
Mejores no las oí
Ni en la Catedral más alta.
F Olmo Osuna. Charlydriver@hotmail.com.