En
Andújar lo que hace falta es menos
fiestas y más trabajo. Sólo hay caciques dueños del
pueblo y el que quiera trabajar cuando digan ellos y al precio que ellos quieran. Y la pena es que la mayoría son jóvenes empresarios y explotadores. Eso sí, para ser considerados como tales, han de ser hermanos de la
virgen de la cabeza. No he visto un pueblo más hipócrita.