En Limones no se siente ni una mosca, parece un Pueblo fantasma tanto ha disminuido la población de personal que ahora estables quedamos unas cincuenta y cinco personas, tambien han disminuido los animales que eran precisos y propios para la economía del Pueblo, los que ahora uno añora y echa en falta, aquel bullicio de los años 50-60, cuando te despertaba el relincho de un mulo, de una yegua, de una oveja que berreaba, de una cabra que esperaba el ordeño, el Gallo que cantaba al bajar del gallinero ... (ver texto completo)