Pero lo que no está obsoleto en el siglo XXI es la explotación, ya sea esta entre personas, entre estados y entre pueblos. La explotación del ser humano por el ser humano existe, la plusvalia existe, y por lo tanto, hay que seguir luchando porque unos no se beneficien del resto, y por lo tanto, mantener un ideal de lucha, de igualdad, de libertad, de justicia y de prosperidad de todos y cada uno de los pueblos y personas de este planeta.