Los últimos cántaros de
agua que le
compré a. Paco, me costaron dos pesetas. Se compraban para beber y hacer la
comida. Para asearnos, limpiar la
casa o regar las macetas se cogia el agua de la "
fuente buena", agua que nunca se corta, agua de abuen manantial. Sería bonito ver ahora el camión por las
calles para recordarlo, cómo tocaba la bocina Paco o "El Niño" para que saliéramos a la
calle y pidiéramos la vez para
comprar el agua. Isabel.