Hombre de
campo, tú que miras al sol con el rostro bronceado, tu frente suda y transpiras por tan duro haber trabajado.
Tus manos se han encallecido, tus pies se han enrojecido, trabajaste duro y tendido, con
lluvia o sol, calor o frío.
Aunque te sientas solo y herido nunca, nunca te des por vencido, multiplicarás tu fuerza productiva y derrotarás hasta a la sequía.
Y luego de una gran jornada de muchas horas trabajadas descansarás, tú y tu
familia tranquilos, durante la vigilia.
No te
... (ver texto completo)