¿A QUÉ ASPIRAMOS?
Rodrigo era un humilde trabajador que pasaba sus días cortando bloques de
piedra al pie de una
montaña. Un día vio pasar el cortejo todo engalanado de un príncipe. Rodrigo sintió gran envidia y deseó tener la riqueza de aquel príncipe. El Gran Espíritu escuchó su deseo y lo convirtió en un príncipe.
Rodrigo fue
feliz con sus ropas de seda y su poder hasta que un día vio cómo el sol marchitaba las
flores de su
jardín. Deseó tener el poder del sol y su deseo fue satisfecho. Se
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