LOS CONEJOS Y EL CAZADOR
Había una vez un hombre que se ganaba la vida cazando conejos. Una mañana, en la que lucía un sol espléndido, se dirigió al bosque para iniciar otro día de labor esperando conseguir unos buenos ejemplares. Al llegar a una zona frondosa, se dijo a sí mismo:
–Por aquí suelen aparecer los conejos. Me ocultaré a la espera de que asomen.
Al cabo de un rato, se movieron las matas, el cazador templó el
arco y la flecha salió disparada para incrustarse en el cuerpo de un conejo
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