Quienes con un salario de miseria trabajamos la tierra palmo a palmo, conscientes de que en ella también quedó el sudor de nuestros padres y abuelos, no podemos dejar de denunciar que la inmensas riquezas que acumulan unos pocos, son el
fruto de la explotación de la mayoría. Cuanto mayor es el terrateniente, mayor es su impunidad. Se saltan las leyes, incumplen los convenios, especulan a su antojo, envenenan el
campo con pesticidas buscando el beneficio rápido, siembran productos transgénicos, explotan
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