BAEZA: UN FOROFO DE DON ANTONIO MACHADO EN BAEZA. JAÉN....

UN FOROFO DE DON ANTONIO MACHADO EN BAEZA. JAÉN.
En aquel mes de septiembre de 2004, aquel hombre con su coche y la maleta, llegó hasta Baeza, era una tarde de esas de sol de finales de mes, ya metido en el otoño. Al entrar en dicha localidad, le penetro un olor grande de aceite, ya que enseguida se dio cuenta de las fábricas, o almazaras allí existentes, se fue adentrando en dicha localidad, y pudo encontrar un hotel donde poder dormir esa noche, el lugar muy céntrico y confortable, ya que parecía haber sido un palacio de alguna familia importante. Aquella tarde noche, empezó a recorrer lugares machadianos, como la Catedral y el resto de cosas importantes de ese lugar, donde las murallas adornaban todo su entorno, después de cenar, se dirigió hasta dicho hotel, donde descanso tranquilamente, para la mañana siguiente seguir su paseo por el centro de Baeza, donde en la esquina de la plaza alargada, pudo desayunar y llevarse una botella de aceite pequeña, pero muy determinante de aquella tierra de olivares, donde Machado pudo pasar seis años de su vida, dando clases de francés en su instituto, al cual este hombre le visito, además de sentarse al lado del poeta. En su estatua del asiento en el banco. Todo fue como sentir a Machado en su camino, viendo aquella ciudad monumental cargada de historia y tradiciones olivareras andaluzas. En su paseo por todo el recinto principal, este hombre forofo de Machado, respiro poesía pura, y sintiendo en su mente la reproducción de cartas escritas en aquel tiempo a Don Miguel de Unamuno. Donde explicaba cono se desenvolvía su vida en aquel lugar, donde existían muchos jugadores y bastantes analfabetos, que todos eran devotos de diferentes cofradías religiosas, y comparaba a Baeza con El Burgo de Osma, Soria, las dos ciudades como los lugares más religiosos de España, donde su pasado influía sobre sus habitantes. Aquel hombre notaba en el ambiente, una melancolía machadiana, un querer escapar como diría Don Antonio Machado, de un lugar que aunque con mucha tranquilidad, no era el propio para poder iniciar sus intenciones literarias, y a la vez olvidarse de aquel amor tan grande vivido en Soria, al lado de Leonor Izquierdo. Y así poder fomentar su escritura, para poder componer obras de teatro, con su hermano Don Manuel Machado. Que años más tarde desde Segovia y Madrid realizaría. El hombre forofo de Machado, al caer la tarde del día siguiente, a su llegada a Baeza, se acercó hasta Úbeda, Una ciudad a once kilómetros de distancia de Baeza, y allí se dio un buen paseo por dicho lugar, teniendo muchas comparaciones, con Baeza, en su entorno y contorno. Rodeadas las dos por muchísimos olivares. Donde Machado paseo casi a diario. El hombre forofo de Machado, continuó su viaje por Andalucía, visitando, Jaén, Granada, Fuentevaqueros, Córdova, Sevilla, Huelva, Cádiz, Málaga y Almería, y poder visitar El Ejido, lugar que hoy llaman “el mar de plásticos”. Donde su producción de verduras es inmensa. Este hombre volvió de nuevo a su tierra castellana, y en su corazón se debió de traer con él, mucha poesía de ese ambiente andaluz, que ninguna otra región de España es posible que tenga, Federico García Lorca. Gustavo Adolfo Bécquer. Juan Ramón Jiménez. Rafael Alberti, y otros muchos genios de esa tierra andaluza, que parece estar siempre predispuesta a ser cuna de poetas, aunque todos o la mayoría se dieron a conocer en la tierra Castellana. Donde algunos de ellos vivieron el amor de su vida. Existen en nuestra España querida, lugares que tienen la melancolía suficiente, para poder dar salida a esas iniciativas poéticas, ya que el entorno parece ser el lugar donde se viven esos momentos de creación literaria. Donde la mente se expansiona y produce esas sensaciones necesarias. Hay recuerdos que se llevan en el alma, el cerebro solo es el archivo, y si las dos cosas se juntan, forman ese conjunto que a los seres humanos les hace sentirse más felices, y expresar sus bondades y debilidades. Baeza, es uno de esos lugares, dignos de visitar y lo mismo el lugar donde falleció Don Antonio Machado, en Francia, Colliure, su cementerio ocupa el centro de dicha localidad, y sus murallas con calles estrechas mirando al Mar Mediterráneo, son un símbolo de vibraciones, que se recuerdan toda nuestra vida.
G X Cantalapiedra.